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miércoles, 29 de enero de 2014

"¡Pero Santiago Dos Dice...!"

¿Cómo respondemos a la objeción de los católicos, testigos de Jehová, mormones, etc. de que Santiago capítulo 2 enseña que la justificación es por las obras y no solo por la fe?

He tenido que responder esta objeción tantas veces que decidí escribir un folleto tratando con el tema. Este aclara la confusión y saca a luz los errores de los que toman este pasaje fuera de contexto para negar la salvación únicamente por gracia por medio de la fe en Cristo.  

¡Léanlo, descárguenlo, imprímanlo y úsenlo!

martes, 27 de diciembre de 2011

CITAS CITABLES: El Pecado de la Incredulidad


Dos citas de Charles Spurgeon del sermon, Una Impugnación Solemne a Los Incrédulos.

“Oye, o incrédulo, has dicho, ‘No puedo creer’, pero sería más honesto si hubieras dicho, ‘No quiero creer.’ La malicia se halla ahí. Tu incredulidad es tu culpa, y no tu desgracia. Es una enfermedad, pero también es un crimen: es una terrible fuente de miseria para ti, pero es justamente así, pues es una ofensa atroz contra el Dios de la verdad.”

“¿No oí a alguien decir, ‘Ah, señor, he estado tratando de creer por años’? ¡Terribles palabras! Estas empeoran tu caso. Imagínate que después de que haya hecho una afirmación, un hombre declare que no me creyera, y de hecho que no pueda creerme aunque quisiera hacerlo. Yo ciertamente me sentiría ofendido; pero la situación se empeoraría si él agregara: ‘De hecho, he estado tratando de creerte por años, pero no lo puedo hacer’. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué podría querer decir si no es que yo soy tan incorregiblemente falso, y un mentiroso confirmado de tal manera que, aunque él quisiera confiar en mí, no lo puede hacer? ¿Que con todo el esfuerzo que puede hacer a mi favor, él encuentra el creerme fuera de sus habilidades? Ahora, un hombre que dice ‘He estado tratando de creer en Dios’ en realidad dice justo eso acerca del Altísimo.”



martes, 6 de diciembre de 2011

CITAS CITABLES



“Un hombre me dice: ‘¿Podrías explicarme las siete trompetas de Apocalipsis?’ 
No, pero puedo soplar una en tu oreja, y advertirte a que escapes la ira venidera.”

 -Carlos Spurgeon



lunes, 3 de octubre de 2011

PRÓXIMAMENTE: RESPUESTAS BÍBLICAS


En esta nueva sección del blog responderé a las preguntas y objeciones comunes que a menudo surgen cuando uno comparte el Evangelio con un incrédulo.

También responderé a las preguntas y objeciones de los cristianos mismos en cuanto al Evangelismo.

Así que, si tienes una pregunta, objeción o inquietud que tiene que ver con el evangelismo y el Evangelio, puedes comentar abajo y dármela, y yo la contestaré lo mejor que pueda.

Será muy divertido, ya verás. 



domingo, 4 de septiembre de 2011

LETREROS EVANGELÍSTICOS: Juan 14:6



Si predicas al aire libre, es una buena usar letreros con versículos de la Biblia. La Palabra de Dios es viva y eficaz y penetra el corazón del hombre. Nunca subestimes el poder de un pasaje o versículo de la Biblia. Dios puede usar sólo unas cuantas palabras de Sus Escrituras para convertir a una persona.

Escogí este versículo porque es directo y va al grano. Casi todos los que pasen por el letrero y lo lean sabrán Quién lo dijo...y se irán sabiendo que Jesús es el único camino a la salvación. 

Abajo doy una pequeña y rápida explicación del versículo y lo que significa para nosotros.


domingo, 28 de agosto de 2011

CITAS CITABLES: ¡Dispáralos al Rojo Vivo!



La siguiente cita de Spurgeon da a una persona como yo mucha consolación. Recuerden que la Biblia dice que Dios usa lo necio de este mundo para avergonzar a los sabios (1 Cor.1:26-29). Yo definitivamente me contaría con lo "necio" de este mundo...y eso es verdad incluso en el evangelismo. No tengo el don de "orador elocuente" ni tengo facilidad de palabras (especialmente con el Español, mi segundo idioma).

Pero si eres como yo, y las palabras de tu predicación son pobres y lamentables, no hay razón de preocuparse. Busca al Señor y Su poder, pídele que te ayude... ¡y luego sal a las calles y dispara balas al rojo vivo!
Si un hombre será un ganador de almas, debe haber dentro de él una intensidad de emoción así como una sinceridad de corazón. Puedes predicar las advertencias más solemnes, las amenazas más terribles, de una manera tan indiferente y descuidada que nadie será afectada por ellas en la más mínima manera; y puedes repetir las exhortaciones más afectuosas de una manera tan carente de entusiasmo que nadie será movido ni a amar ni a temer.  Opino, hermanos, que para ganar almas se necesita más de este asunto de sinceridad que en casi cualquier otra cosa. He visto y oído a algunos que eran muy pobres predicadores, que sin embargo llevaron a muchas almas al Salvador a través de la sinceridad con la cual dieron su mensaje. No había positivamente nada en sus sermones (hasta que el comerciante de víveres los usó para envolver su mantequilla con ellos), y sin embargo esos sermones débiles llevaron a muchos a Cristo. No fue tanto lo que los predicadores dijeron, sino más cómo lo dijeron, esa convicción llevada a los corazones de los oyentes. La verdad más sencilla llegó a tener tan impacto debido a la intensidad de las palabras y emoción del hombre de quién esta venía, que tuvo un efecto sorprendente. Si algún varón aquí me diera una bala de cañón, supongamos que pese cincuenta o cien libras, y me permita rodarlo por el cuarto; y otro me prestaría una bala de rifle, y un rifle con el cual la pudiera disparar, yo sé cuál sería el más eficaz de los dos. Que ningún hombre menosprecie la pequeña bala, ya que esta muy a menudo mata al pecado, y al pecador también. Así que, hermanos, no es el tamaño de las palabras que hables; es la fuerza con que las das que decide qué sucederá con esas palabras. Oí de un barco que fue disparado por el cañón de un fuerte, pero no logró hacer ningún daño hasta que el general comandante dio el orden de que calienten las balas al rojo vivo, y entonces la nave fue lanzada al fondo del mar en tres minutos. Eso es lo que debes hacer con tus sermones, dispáralos al rojo vivo; no importa si los hombres digan que eres demasiado entusiástico, e incluso fanático, dispáralos al rojo vivo, no hay nada más que sea ni la mitad de bueno para el propósito que tienes en vista. No salimos a tirar bolas de nieve los domingos, salimos a tirar balas de fuego; debemos lanzar granadas a las filas del enemigo.

¡Qué sinceridad merece nuestro tema! Tenemos que hablar de un Salvador sincero, un cielo sincero, y un infierno sincero. ¡Qué sinceros debemos ser cuando recordamos que en nuestra labor tenemos que tratar con almas que son inmortales, con el pecado que es eterno en sus efectos, con un perdón que es infinito, y con terrores y gozos que durarán para siempre! Un hombre que no es sincero cuando tiene un tema como este— ¿podría siquiera tener un corazón? ¿Se podría descubrir uno con un microscopio? Si él fuera disecado, probablemente lo único que se encontraría fuera una piedrecita, un corazón de piedra, o alguna otra sustancia igualmente incapaz de emoción. Confío que, cuando Dios nos dio corazones de carne para nosotros mismo, nos dio corazones que podían sentir por otras personas también.

Carlos Spurgeon, El Ganador de Almas


lunes, 18 de julio de 2011

LETREROS EVANGELÍSTICOS: ¿Estás Listo?


Este letrero en realidad no fue invención mía. Tomé prestada la idea de un hermano de los Estados Unidos que conozco que hizo una cruz de madera y pintó sobre ella las palabras, “¿Estás Listo?”.  Después de colgar imágenes y videos de esto en su blog, muchos cristianos le imitaron, haciendo sus propias cruces y saliendo a las calles con ellas.

Me gustaría armar mi propia cruz de madera, pero por varias razones aún no he podido hacerlo. Por lo tanto la mejor alternativa, y el camino más fácil y práctico, es sólo usar un letrero con esas palabras.

Me encanta “¿Estás Listo?” porque despierta la curiosidad de las personas, abre puertas para comenzar conversaciones, y porque hace que cada individuo piense sobre la vida y la muerte y el estado de su alma. Usando este letrero, muchas veces ni tendrás que buscar a las personas; ellas vendrán a ti y te preguntarán: “¿Estoy listo para QUÉ?”

 Abajo, el hermano Alex y yo demostramos una de las maneras en que se puede usar el letrero.