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miércoles, 29 de enero de 2014

"¡Pero Santiago Dos Dice...!"

¿Cómo respondemos a la objeción de los católicos, testigos de Jehová, mormones, etc. de que Santiago capítulo 2 enseña que la justificación es por las obras y no solo por la fe?

He tenido que responder esta objeción tantas veces que decidí escribir un folleto tratando con el tema. Este aclara la confusión y saca a luz los errores de los que toman este pasaje fuera de contexto para negar la salvación únicamente por gracia por medio de la fe en Cristo.  

¡Léanlo, descárguenlo, imprímanlo y úsenlo!

miércoles, 18 de enero de 2012

PREGUNTAS Y OBJECIONES: "¡No hay verdad absoluta, todo es relativo!"



La próxima vez que alguien te diga que no hay tal cosa como la verdad absoluta, sólo respóndele:

¿Estás absolutamente seguro de eso?

Quizás de esa manera se dé cuenta de su gran error de lógica.

La declaración de arriba es conocida como una idea autorefutante. Si la verdad absoluta no existiera, entonces nadie pudiera decir con certeza que no existe la verdad absoluta. De otra manera, se estuvieran contradiciendo. Sería como gritar: “¡Soy mudo! ¡Soy mudo!”
Tales maneras de pensar completamente ilógicas y erróneas son el resultado del concepto filosófico, prevalente en el día de hoy, llamado el relativismo. Este mantiene que la verdad es relativa a cada persona—lo que es cierto para uno no es necesariamente cierto para otro. Y aunque la verdad de una persona contradiga completamente la verdad de otra, todas las verdades son correctas.

Yo creo que Cristo es el único camino a la salvación; otro cree que Mahoma es el único camino; y otro cree que todos los caminos nos llevan a Dios. ¿Quién tiene la razón? Según los relativistas, todos tenemos la razón y nadie está equivocado. Aunque esto suena muy lindo y “tolerante”, el problema con esta manera de pensar es que no funciona en la vida real. 

¿Si yo creo que puedo volar y saltó de un edificio, mi creencia cambiara la realidad de la ley de gravedad? ¿Si yo como en un restaurante fino y creo que mi cena es gratis, qué crees que harán conmigo si salgo sin pagar? ¿Acaso los policías aceptarán el pretexto de que lo que es cierto para mí no es cierto para los dueños del restaurante? Cuanto más pensemos en ejemplos prácticos, más nos daremos cuenta de la absurdez total del relativismo. Y el problema con los relativistas es justo eso—que no piensan. Usando ejemplos como los de arriba podremos ayudar a nuestros amigos relativistas pensar lógicamente y darse cuenta de la verdad. 

La verdad es que hay leyes absolutas en el universo, y estas leyes son ciertas a pesar de lo que creamos acerca de ellas. Y si hay leyes científicas, federales, estatales, judiciales, y comunes absolutas y objetivas, y principios lógicos absolutos y objetivos, ¿cuánto más no habrán verdades y leyes espirituales que son absolutas y objetivas?

Todas las religiones y filosofías en el mundo no pueden tener la razón. Todas afirman ser el único camino a la salvación (según su propia definición de lo que eso sea), y cada una de ellas se contradice. Entonces, o una creyencia tiene la razón y todas las demás están equivocadas, o todas las creencias están equivocadas. No nos queda otra opción para escoger.

Pero la realidad es que sí hay una verdad espiritual en el universo. Dios nos ha dado una verdad objetiva y absoluta, y esta verdad es Su Palabra (Juan 17:7). Su Palabra es verdad, no importa lo que los seres humanos opinen de ella— “antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Rom.3:4). Y Cristo nos dijo que Él es el camino, la verdad y la vida, y nadie podrá llegar al Padre sino sólo por Él (Juan 14:6). Es sumamente importante confiar en la Palabra infalible de un Dios que no miente, en vez de las opiniones fluctuantes del hombre. Nuestra eternidad depende de ello.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

TODO SOBRE DIOS Y ASESINAR PARTE 2b



Agrego una razón más a mi lista de razones por las cuales un creyente viviendo bajo el Nuevo Pacto no debe asesinar:

3) El Nuevo Pacto no contiene leyes ceremoniales. Además de leyes judiciales, Dios estableció leyes ceremoniales para el pueblo de Israel, como leyes dietéticas estrictas (que tipos de animales podían comer y cuáles no, cómo debían cocinar ciertas comidas, etc.), cómo debían vestirse, ordenanzas de ofrecer sacrificios de animales en el templo, ordenanzas de celebrar y guardar ciertas fiestas especiales para Dios (como el día de reposo), hasta como debían lavarse las manos en ciertos casos…y muchas otras. La consecuencia de no obedecer muchos de estos mandatos era la pena de muerte. Estas costumbres establecidas por Dios separaban al pueblo de Israel de las otras naciones. Obedeciéndolas, ellos vivirían vidas más sanas que otros pueblos (siguiendo las leyes dietéticas y de higiene, por ejemplo)…pero de mayor importancia, las leyes ceremoniales asegurarían que la nación de Israel sea distinta a todas las demás naciones, y eso es justamente lo que Dios quería—un pueblo como ningún otro, no contaminado por las costumbres paganas de los demás pueblos, totalmente santo y apartado para Sí mismo y Su propia gloria.

La Biblia nos dice que todas las cosas escritas en el Antiguo Testamento, incluyendo dichos mandatos y ordenanzas, fueron escritas para la amonestación de los creyentes bajo el Nuevo Pacto (Rom.15:4; 1 Cor.9:9-10; 1 Cor.10:11). Las leyes ceremoniales eran minuciosas y traían consecuencias severas a los que se rebelaban contra ellas, pero esto es porque estas leyes fueron dadas con un propósito específico; ellas contenían verdades espirituales que iban a ser reveladas en el futuro. Una de las verdades más evidentes que Dios quería comunicar a nosotros por medio de estas leyes ceremoniales es la necesidad de los creyentes de vivir en santidad. Así como las ordenanzas dadas al pueblo de Israel les exigían a vivir vidas totalmente apartadas para Él, sin contaminarse con el mundo, el Señor dice que los creyentes del día de hoy son un “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios” (1 Pedro 2:9). El Nuevo Testamento en muchas partes nos exhorta a no contaminarnos con el pecado del mundo y no amar las cosas del mundo. En cambio debemos presentar nuestros cuerpos y vidas como sacrificios vivos, santos y agradables a Dios (Rom.12:1-2). Y así como no seguir las leyes ceremoniales que Dios había mandado en el Antiguo Pacto podía resultar en muerte y separación del pueblo de Dios, Él de igual manera amonesta a todos los que afirman ser creyentes y parte del cuerpo de Cristo a huir de la maldad y cuidarse, ya que sin la santidad, “nadie verá al Señor” (Heb.12:14). Los que siguen las obras de la carne no heredarán el Reino de Dios (Gal.5:21).

Colosenses 2:16-17 también nos dice que las reglas del Antiguo Pacto con respecto a comidas, días de fiesta, lunas nuevas (celebraciones una vez al mes), y días de reposo eran solamente sombras de lo que iba a venir después. Por ejemplo, las leyes con respecto a cuáles animales los israelitas podían comer (ciertos animales como los cerdos eran considerados inmundos) en realidad representaban la distinción entre los judíos y los gentiles. En Hechos 10 el Señor revela al apóstol Pedro por medio de una visión que lo los animales que antes eran inmundos, ahora Dios los ha declarado limpios. El significado de esta visión iba más allá que la comida—la verdad que Dios estaba comunicando era que los gentiles, antes considerados como “inmundos” por los judíos, ahora serían “limpios”; es decir, serían incluidos en el Nuevo Pacto.

De igual manera, la ley del día de reposo era una sombra del verdadero reposo, Cristo Jesús. Así como que en seis días los judíos trabajaban y en el séptimo descansaban, todos aquellos que han dejado de “trabajar” (tratar de salvarse a sí mismos por sus obras), y en lugar de esto han confiado en la obra completada una vez por todas por Jesucristo, están descansando en Él (Hebreos 4:1-11; Mat.11:28). El sábado es un símbolo de la salvación que se encuentra en Cristo y también de la salvación final del cielo que los creyentes disfrutarán una vez que su labor por Dios ha terminado en la tierra.

Una vez que Cristo murió en la cruz y estableció el Nuevo Pacto, todos los mandamientos ceremoniales fueron cancelados y abolidos (Efe.2:14-15; Col.2:14). Ya no había necesidad de ellos porque la cosa que representaban ya había llegado. Por lo tanto, los creyentes del día de hoy no están obligados a obedecerlos—y menos a matar a aquellos que no los obedecen.

martes, 13 de diciembre de 2011

TODO SOBRE DIOS Y ASESINAR PARTE 2a



Seguimos con nuestro estudio sobre este tema controversial. (Más vale tarde que nunca). Esta vez quiero responder la siguiente objeción específica:

¿Por qué no debe un cristiano matar si en el Antiguo Testamento mataban?


Es cierto que el Antiguo Testamento está lleno de ejemplos de violencia. Hay muchos relatos verídicos de guerras sangrientas y grandes matanzas, como cuando Dios mató a todos los primogénitos de la tierra de Egipto (Exo.12:29-30); o cuando David y sus hombres de guerra mataron a doscientos filisteos y trajeron al rey Saúl los prepucios de ellos (1 Sam.18:25-27); o aun cuando, bajo la orden de Dios, los israelitas derrotaron y destruyeron a todos los de Jericó (Josué 6:21) —incluyendo las mujeres, niños, bebes y animales. Aparte de esos ejemplos, Dios instituyó varias leyes severas en Israel, como el mandato de matar a homosexuales (Lev.20:13) y a los niños desobedientes (Deut.21:18-21). Dios incluso mando a los israelitas a matar a un hombre por sólo recoger leña en el día de reposo (Num.15:32-36). 

Desde una perspectiva postmoderna y humanista secular, parece difícil reconciliar los pasajes de arriba con la idea de un Dios “bondadoso”, “amoroso” y “justo”. Pero bueno…se tratará con ese “problema” (como si Dios en realidad necesitara que le defendamos) en una entrada posterior. 

Pero ahora quiero enfocarme en la cuestión de los cristianos y si las reglas del Antiguo Testamento aplican a ellos o no en el día de hoy. Críticos y burladores de la Biblia a menudo acusan a los cristianos de no ser consistentes en su interpretación de la Biblia, debido a que no siguen el “patrón bíblico” de la Biblia de hacer guerras, de tener esclavos, y de matar a los que tienen preferencias personales que no concuerdan con la Palabra de Dios. Dichas personas señalan una supuesta contradicción más en la teología de los cristianos. Pero los que dan tales acusaciones ignoran varias verdades bíblicas, las cuales son que:

1. Los cristianos no viven bajo el Antiguo Pacto, sino bajo el Nuevo. Dios estableció el Antiguo Pacto con Moisés y el pueblo de Israel (véase Éxodo 19-24). Pero más de mil trescientos años después, cuando Jesús vino a este mundo, Él estableció un Nuevo Pacto con Su pueblo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:20).  Con Su muerte redentora en la cruz Cristo compró e inició un pacto nuevo por ellos.

Hebreos 8
nos explica más sobre la relación entre los dos pactos, comparando el Nuevo con el Antiguo. Hablando de Jesucristo, el autor de Hebreos dice:

“Pero ahora tanto mejor ministerio es el Suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice:
‘He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto…’”  (Vss.6-9)

Este pasaje hace referencia a la promesa de Dios de crear un nuevo pacto, dada por medio del profeta Jeremías (véase Jer.31:31-34). Versículo 13 del mismo capítulo de Hebreos también nos dice: 
“Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.” 
Si algo es claro de las referencias bíblicas de arriba, es que el Antiguo Pacto ha sido eliminado, y los cristianos son partícipes de un pacto distinto y mejor que aquel que fue  establecido anteriormente.  

2. El Nuevo Pacto no contiene leyes judiciales, ni se trata de un reino terrenal. El Antiguo Pacto estaba basado en un sistema teocrático—un reino físico y terrenal gobernado por Dios y los líderes que Él establecía. Por lo tanto era necesario crear un sistema de leyes y castigos judiciales (como la pena capital para los rebeldes y transgresores de la Ley). Estas leyes mantendrían el orden y la justicia en el reino.  
En cambio, los cristianos bajo el Nuevo Pacto no tienen un país y gobierno terrenal; ellos son “extranjeros y peregrinos” en este mundo (1 Ped.2:11; Heb.11:13). No tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos una por venir, una patria mejor (Heb.11:16, 13:14).


Esto es porque cuando Jesucristo vino, Él vino para establecer un reino espiritual y no uno físico. Los judíos de Su tiempo estaban esperando a un Mesías que les libertara del cautiverio al Imperio Romano. Ellos no comprendieron que Su primera venida era para liberar a Su pueblo (judíos y gentiles incluidos) de la esclavitud al pecado y la muerte. Él tenía que venir primero como el siervo sufriente descrito en Isaías 53 y ser la propiciación por los pecados de todos los que creerían. Un día Él reinará físicamente sobre toda la tierra—en Su segunda venida, cuando todos Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies (Heb.1:13). Un día Su reino llegará en una manera visible y poderosa sobre todo el universo. Pero mientras tanto, como Él mismo dijo cuando los judíos le arrestaron para crucificarle: 

“Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” (Juan 18:36). 

Los discípulos de Cristo no matan, pelean ni hacen guerra para avanzar el reino de Dios. La lucha de los cristianos no es “contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efe.6:12). Los enemigos de los creyentes son espirituales (el diablo y sus huestes), y por lo tanto ellos son amonestados a ponerse armadura espiritual y no física (Efe.6:13-18). “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales…” (2 Cor.10:3-4). 


Por esta razón, el mandato de Cristo para Sus discípulos no fue que formen un estado soberano cristiano con un sistema de leyes teonomicas. Él nos mandó a ir por todo el mundo proclamando el Evangelio y haciendo discípulos (Mat.28:19; Mar.16:15). La meta de todo creyente es avanzar el mismo reino espiritual que Jesucristo trajo cuando vino. 

Por lo tanto, en el Nuevo Testamento no encontrarás leyes como las del Antiguo—ordenes de Dios de matar a los infractores de Sus mandamientos. A lo contrario, Dios promete que Sus mismos discípulos serán perseguidos, odiados y matados por su fe (Mat.10:16-22; Rom.8:36; 2 Tim.3:12, etc.). Y la respuesta que nosotros como creyentes debemos tener hacia este odio y persecución no es pagar mal por mal, sino amar, bendecir y orar por nuestros enemigos (Rom.12:17; Mat.5:43-45; Luc.6:2-29, etc.). Dios no nos ha llamado vengarnos, sino a estar en paz con todos los hombres (Rom.12:18-19). 

A continuación daré otras razones por las cuales un cristiano que vive bajo el Nuevo Pacto no está obligado a matar ni cumplir la mayoría de las leyes dadas por Dios a Moisés.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

TODO SOBRE DIOS Y ASESINAR PARTE 1



Disculpenme por la tardanza, he estado muy ocupado últimamente. Actualmente, mientras que escribo esto, me encuentro fuera del país. Pero bueno, aquí estoy de nuevo para seguir el tema interesante y controversial en que nos embarcamos hace unas semanas. 

En mi entrada anterior acerca de este tema, di una serie de preguntas que, al parecer, son muy difíciles para los cristianos. Las objeciones de muchos hoy en día (especialmente de los ateos) giran alrededor del tema de las matanzas y guerras que se encuentran en abundancia en el Antiguo Testamento. Las objeciones son más o menos así:

¿Cómo puede un Dios bueno y de amor aprobar, y de hecho ordenar, tantas matanzas, guerras y juicios en la Biblia? ¡El Dios del Antiguo Testamento es un monstruo sanguinario!

Ahora, mientras que me encantaría responder directamente a una respuesta como esta, es muy necesario que, antes de todo, examinemos la falacia lógica increíble de tal objeción. Hay un error flagrante en dicho argumento en contra del Dios del Antiguo Testamento, y es muy necesario que aprendas a verlo y desenmascararlo y señalarlo a la persona que te lo da. Este error es el fundamento y base de la objeción entera; una vez derribado, el argumento del detractor se caerá a pedazos.

Mi primera respuesta al que da una objeción como estas es:

¿Bajo qué criterio objetivo juzgas al Dios del Antiguo Testamento? Dices que las acciones de Dios son malas… ¿pero qué base moral estás usando para juzgarlo a Él?

La persona sabe que asesinar es malo, ¿pero por qué lo sabe? ¡Porque Dios lo dice en Su Palabra! La misma obra de la Ley de Dios que se encuentra en la Biblia está escrita en el corazón humano (Romanos 2:15). Dios nos ha dado a todos una conciencia—un conocimiento del bien y del mal—y por lo tanto cada uno de nosotros sabemos que es muy malo cometer pecados como asesinar.

Entonces, nota primero que la persona está recurriendo a los morales de la Biblia para juzgar al mismo Dios de la Biblia. Este mero hecho sólo afirma que la Palabra de Dios es verdadera y confiable, pues el detractor por su misma lógica moral está demostrando la veracidad de lo escrito en el libro de Romanos. 


YO SOY EL CRITERIO OBJETIVO

No obstante, no es probable que el objetor responda a mis preguntas de arriba diciendo que la base moral con la que juzga a Dios es la Ley de Dios. Él posiblemente dirá que su base moral para juzgar a Dios es lo que siente que es correcto. En otras palabras, su criterio objetivo de juzgar es él mismo—sus propias opiniones acerca de lo que es bueno y malo.

Por lo tanto, nuestro amigo detractor confiesa que se ha nombrado a sí mismo como juez del universo, y que ha elevado a su propio punto de vista moral sobre todas las cosas, y sobre todas las personas—incluyendo a Dios. Cualquiera que no se conforme a sus opiniones personales es malo y perverso. El nivel de soberbia y arrogancia de dicha persona es asombroso…si un día te encuentres con un objetor como este, nunca dudes en señalarle esta falta inconcebible para que se avergüence.

 Y además, su actitud de juzgar a todos según sus propias ideas de lo que es bueno y malo inevitablemente nos hace preguntar: ¿Y qué si estás equivocado? También es arrogante suponer que nunca podemos cometer errores. Como seres humanos, somos propensos a equivocarnos…la persona que inventó el borrador de lápiz no lo hizo en vano. Y si nuestro amigo detractor es razonable, tendrá que reconocer que la Biblia tiene razón cuando dice que el que confía en su propio corazón es un necio (Proverbios 28:26), y que el corazón humano es engañoso (Jeremías 17:9). Así que, cualquier objetor que juzga a Dios y al mundo usando a sí mismo como el criterio está construyendo sobre un fundamento totalmente inestable. 


LA SOCIEDAD ES EL CRITERIO OBJETIVO
 
Pero quizás él no use su propio punto de vista como el criterio objetivo de juzgar. Puede que éste apele a los morales de la sociedad como el fundamento moral de sus acusaciones contra Dios, diciendo algo como:
 La sociedad entera del día de hoy considera que las guerras, matanzas sangrientas y asesinatos son malos. Por lo tanto, el Dios de la Biblia es malo porque causó todo esto.

Al dar tal respuesta, nuestro amigo detractor comete otra falacia. Si asesinar es malo porque la sociedad lo dice, ¿qué de las sociedades y países que creen que es licito asesinar? Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania Nazi mató a millones de judíos, inválidos, retrasados mentales, gitanos, homosexuales, etc. La sociedad enseñaba que era correcto exterminar a tales grupos de personas porque eran inferiores y contaminarían la raza superior aria a la cual pertenecían. Así que, según la lógica del objetor, lo que hicieron los nazis era bueno y correcto porque en esos tiempos la sociedad creía, enseñaba y decía que lo era. Por lo tanto, no tiene ninguna base para decir que las acciones de Adolfo Hitler y su Tercer Reich eran pecaminosas y equivocadas.

Y además, siguiendo su misma lógica, ¿qué derecho tiene esta persona, que vive en una cultura moderna, de juzgar a un libro escrito durante la existencia de una cultura antigua y totalmente distinta a la de hoy—una cultura con normas, costumbres y estructuras económicas, judiciales, militares, políticas y geográficas completamente diferentes a la de hoy? ¿No debe él en cambio buscar a entender la manera de pensar y la situación y circunstancias de tal civilización antes de juzgarla?

Mirándolo por cualquier punto de vista, la objeción de nuestro amigo detractor falla miserablemente. Él puede decir que las acciones de Dios en el Antiguo Testamento son barbáricas y horribles, pero no tiene ningún fundamento sobre el cual puede basar sus acusaciones. A fin de cuentas, él está juzgando a Dios y la Biblia según su propio entendimiento y razonamiento de lo que es bueno y malo. Pero sus opiniones respecto a lo que Dios hace en la Biblia no determinan si Sus acciones son buenas o no. Dios determina lo que es bueno y malo. El Santo Creador y Juez del universo hará lo que es justo (Génesis 18:25). Él no es como nosotros; Sus pensamientos no son nuestros pensamientos, ni nuestros caminos Sus caminos (Isaías 55:8). ¿Cómo es que el hombre pecador, más bajo que un gusano, se atreve a acusar al Señor omnipotente del universo?

Creo que con esta explicación podría terminar toda esta serie sobre Dios y Asesinar. Pero me gustaría igual responder las objeciones específicas sobre las matanzas del Antiguo Testamento. Y también me gustaría explicar biblica y detalladamente por qué los cristianos hoy en día no deben matar. Hasta la próxima entrada.

martes, 8 de noviembre de 2011

PREGUNTAS Y OBJECIONES: "¿Si Dios te Pidiera que Mates lo Harías?



Mientras que estaba predicando al aire libre en el Centro el sábado pasado, una joven se me acerco, e interrumpiéndome, me dijo que quería hacerme una pregunta. Le puse el micrófono a la cara para que la haga en público ante todos los que estaban oyendo. Primero me pidió que le cuente lo que Dios ha hecho en mi vida. Comencé a contarle un breve resumen de cómo Cristo me salvó, pero me interrumpió otra vez, antes de que pueda terminar, para hacerme otra pregunta. 

Su comportamiento, tono de voz, y la expresión de su cara me decían que ella realmente no estaba interesada en oír la respuesta a su pregunta. Después de años de tratar con personas hostiles al Evangelio, uno aprende a discernir rápidamente si alguien es sincero o no…si alguien es un honesto buscador de la verdad, o si es un burlador que sólo quiere señalar supuestos errores y contradicciones en la Biblia para probar que la fe cristiana es errónea.

Y bueno…antes de que pueda terminar de hablar, esta joven “burladora” me hizo otra pregunta. La conversación fue más o menos así:

MUCHACHA: “¿Si es que amas a Dios tanto, harías todo lo que Él te pida, no es cierto? ¿Y qué si Dios te diría que te suicides? ¿Lo harías?”

YO: “No, Dios no me diría algo así; la Biblia dice que los asesinos no heredarán el reino de Dios.”

MUCHACHA: “¿Entonces si Dios te mandaría que mates no le obedecerías?”

YO: “Si yo oyera una voz, o algo por el estilo, diciendo ser Dios y mandándome a matarme, yo sabría que esa voz no es de Dios…la Biblia dice que matar es pecado, y Dios no se contradice. Él no te va a decir algo en Su Palabra y luego mandarte a hacer algo totalmente opuesto a lo que está escrito.”

MUCHACHA: “Tú tienes que estudiar más la Biblia—pues en el libro de…ah… ¿dónde era? …Este…en Éxodo… ¡Dios mando a Abraham a matar a su propio hijo!”

Un amigo de ella la corrigió, diciendo que el pasaje que habla de cuando Dios probó a Abraham, pidiéndole que mate a su hijo amado Isaac, se encuentra en Génesis 22.

Traté de darle una explicación de por qué ese mandato no aplicaría a nosotros hoy, y aun traté de compartirle el Evangelio…pero como yo no le había dado las respuestas que ella quería (es decir, no la deje “ganar”—pude responder a sus argumentos con la Biblia), se marchó molesta. Lo bueno es que nuestra breve conversación pública atrajo a muchas personas, e inmediatamente después de que ella se fue pude predicar el Evangelio a la gente que se había acercado alrededor de nosotros.

Pero poniendo este incidente peculiar a un lado, creo que la pregunta de la muchacha es válida, y merece una respuesta.


¿Por qué no debe un cristiano matar si en el Antiguo Testamento mataban?

¿Y si no debemos matar porque el matar es pecado, qué hacemos con ese pasaje de Génesis 22?

Y es más— ¿qué hacemos con todas las matanzas y guerras sangrientas en el Antiguo Testamento que claramente fueron dirigidas por Dios?

¿Qué hacemos con las órdenes específicas que Dios dio al pueblo de Israel de exterminar a los cananeos y amalequitas y otros pueblos contra quienes lucharon—matando a todos, incluyendo a las mujeres y los bebés? ¿No sería sumamente injusto que Dios haga esto?

¿Y si Dios nos dice en las Escrituras que no matemos (el Sexto Mandamiento), por qué Él aprueba de las guerras en el Antiguo Testamento? ¿No es eso una contradicción en la Biblia? 

¿Y además, por qué Dios mata a las personas directamente si matar es pecado? ¿No está Dios pecando al hacer algo que Él ha mandado a la gente que no haga?

Como puedes ver, una sencilla pregunta abre una caja de Pandora de muchas otras preguntas. Dios mediante, voy a tratar con cada uno de estos asuntos en varias entradas en las siguientes semanas.

Así que, prepárate, ponte tu casco y cinturón y agárrate de tu asiento, porque este viaje a través de la Biblia podrá llegar a ser incomodo y turbulento. 



miércoles, 12 de octubre de 2011

PREGUNTAS Y OBJECIONES: “Dios conoce mi corazón.”



Algunos admiten el hecho de que son pecadores y culpables ante Dios, pero se consuelan con pensamientos y palabras similares a estas:

“Si, he pecado muchas veces, y no hago lo que debo hacer…pero a fin de cuentas, Dios conoce mi corazón y sabe que soy sincero y que lo amo, y me va a dejar entrar al cielo.”

La declaración de arriba contiene mucho error, pero las personas que tratan de justificar su pecado hablando y pensando de esta manera tienen razón en algo: Dios sí conoce sus corazones.

Jeremías 17:9 nos dice:

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

Dios conoce que el corazón de un incrédulo es engañoso y perverso. Algunos creen que en lo más profundo de sus corazones hay una raíz, una chispa, de bondad…y que el Dios omnisciente que escudriña los corazones de los hombres la encontrara, y debido a eso pasará por alto la maldad de ellos. Pero nada podría estar más lejos de la verdad.

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.”
Génesis 6:5

Lamentablemente, la realidad del corazón del hombre en los días de Noé es la misma realidad hoy en día:

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.”
Romanos 3:10-18

Dios conoce muy bien las profundidades del corazón humano. Él conoce que el hombre por dentro es totalmente malo y depravado. El mismo conocimiento de Dios que estas personas creen que les salvará es la misma cosa que les condenará.



lunes, 3 de octubre de 2011

PRÓXIMAMENTE: RESPUESTAS BÍBLICAS


En esta nueva sección del blog responderé a las preguntas y objeciones comunes que a menudo surgen cuando uno comparte el Evangelio con un incrédulo.

También responderé a las preguntas y objeciones de los cristianos mismos en cuanto al Evangelismo.

Así que, si tienes una pregunta, objeción o inquietud que tiene que ver con el evangelismo y el Evangelio, puedes comentar abajo y dármela, y yo la contestaré lo mejor que pueda.

Será muy divertido, ya verás. 



martes, 20 de septiembre de 2011

LAS CRÓNICAS DE LAS SECTAS: La Idolatría de "La Luz del Mundo"

Todos los que conocen acerca de esta secta saben que ellos idolatran a su líder, Samuel Juaquín Flores. Sus seguidores le cantan himnos y creen que aparte de él no hay salvación. En su presencia ellos se vuelven locos: lloran, gritan, alzan las manos, y algunos incluso se desmayan. Es indudable que los miembros de la Luz del Mundo tan abiertamente violan el mandamiento de Dios de no cometer idolatría.

Pero existe otro tipo de idolatría dentro de la Luz del Mundo. Hay una contradicción flagrante en su doctrina. Vean el siguiente video para saber cúal es.

domingo, 4 de septiembre de 2011

LETREROS EVANGELÍSTICOS: Juan 14:6



Si predicas al aire libre, es una buena usar letreros con versículos de la Biblia. La Palabra de Dios es viva y eficaz y penetra el corazón del hombre. Nunca subestimes el poder de un pasaje o versículo de la Biblia. Dios puede usar sólo unas cuantas palabras de Sus Escrituras para convertir a una persona.

Escogí este versículo porque es directo y va al grano. Casi todos los que pasen por el letrero y lo lean sabrán Quién lo dijo...y se irán sabiendo que Jesús es el único camino a la salvación. 

Abajo doy una pequeña y rápida explicación del versículo y lo que significa para nosotros.


martes, 16 de agosto de 2011

LAS CRÓNICAS DE LAS SECTAS: El Aniquilacionismo


Hoy en día hay muchas sectas que niegan la doctrina de la eternidad del infierno. Algunos de estos grupos (como los Testigos de Jehová y los Adventistas del Séptimo Día) en cambio creen que Dios simplemente aniquilará a los que no han vuelto de sus pecados.
Sin embargo, las Escrituras describen el infierno como un lugar de tormento consciente, donde los pecadores sufrirán “castigo eterno” (Mat.25:46), siendo “atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apoc.20:10). El infierno es un lugar de “eterna perdición” y exclusión “de la presencia del Señor” (2 Tes.1:9), “fuego que nunca se apagará” (Mat.3:12; Mar.9:43), un lugar de “la oscuridad de las tinieblas” (Jud.13) donde habrá llanto y crujir de dientes (Luc.13:28).
Para mayor información sobre la evidencia bíblica de un infierno eterno, por favor ve a:
Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana: El Infierno

http://www.miapic.com/el-infierno

Una objeción común de los que niegan la eternidad del infierno—o incluso los que niegan la existencia de un lugar llamado el infierno—es que no parece lógico o justo que Dios castigara a los pecadores por toda la eternidad por haber pecado contra Él en el tiempo. ¿Si hemos cometido un número finito de pecados—ellos preguntan—como entonces podemos merecer un castigo infinito?
La respuesta, de nuevo, se encuentra en las Escrituras. Dios es santo (Isa.6:3) y perfectamente justo y recto (Sal.7:11), y por lo tanto no puede mirar el pecado (Hab.1:13). De hecho, la Biblia dice que Él aborrece a los que practican iniquidad (Sal.5:5). Él es un Dios eterno (Isa.40:28) e infinito en poder y fuerza (Job 37:23; 1 Tim.6:15-16). Nosotros hemos pecado contra este Dios infinito, eterno y omnipotente, y por lo tanto merecemos un castigo eterno por nuestros pecados.

Vea, no es la cantidad, sino la calidad de un crimen que determina el grado del castigo de un criminal. Y la calidad del crimen es determinada por la calidad de contra quien cometemos el crimen.
Esto se puede ver en nuestro propio sistema de justicia penal. Si piso una hormiga, no es probable que tenga que enfrentar ningunas consecuencias legales. Sin embargo, si mato a un gato domestico por ninguna razón, puedo ser demandado por el dueño del animal, y aun enjuiciado por crueldad animal. Y si quito la vida de un ser humano sin justa razón, ciertamente recibiré la cadena perpetua y/o la pena de muerte. Cuanto mayor sea el valor de un individuo, mayor será el crimen contra él y más severo será el castigo.

Y la verdad es que nosotros, pecadores totalmente depravados y malvados como somos, hemos ofendido a un Dios que es infinito en gloria y pureza, e infinito en valor. Nos hemos atrevido a levantar los puños hacia el cielo y rebelarnos contra nuestro propio Señor y Rey. Nos hemos atrevido a maldecir y blasfemar a este Creador Todopoderoso, y pronunciar a nosotros mismos como señores y dioses de nuestras propias vidas. Si no hemos hecho estas cosas directa y abiertamente, lo hacemos indirectamente cada vez que escogemos pecar voluntariamente. Como los puritanos declaraban con toda razón, ¡el pecado es locura total! ¿Cómo podemos aun pensar en rebelarnos contra este gran y terrible Dios?
Pero el pecado más grande de todos, el que absolutamente sellará nuestra condenación en el infierno por toda la eternidad, es menospreciar la bondad y misericordia de Dios demostrada en la cruz del Calvario…rechazar la única esperanza que los pecadores tienen para la salvación, menospreciar el sacrificio glorioso de Cristo en la cruz y pisotear Su preciosa sangre, teniendo por inmundo el acto más grande de amor que el mundo jamás ha visto. Jesús, el Rey de Reyes y Señor de Señores, dejó Sus riquezas celestiales y vino al basural de pecado que es este mundo, se humilló de tal manera que vivió como un mero siervo pobre, y murió en una cruz llevando el castigo de Su pueblo. Después resucitó de entre los muertos y una vez por todas derrotó todo el poder del pecado, de la muerte y del infierno. Por toda la eternidad, todos aquellos que se arrepintieron y creyeron en Su nombre cantarán: “¡El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza!” (Apo.5:12). Realmente es locura rechazar a un Salvador tan infinitamente digno que nos ofrece la vida, e incluso estaba dispuesto a venir a este mundo y morir en una cruz para salvarnos de la ira de Dios que justamente merecíamos.
“¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisotee al Hijo de Dios, y tenga por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado y ofenda al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: ‘Mía es la venganza, yo daré el pago’, dice el Señor. Y otra vez: ‘El Señor juzgará a su pueblo’. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”
Hebreos 10:29-31
El caso está cerrado, pienso yo. Pero sólo terminaré con una observación final. Los fuegos del infierno son para tormento, y no para purificación. Los fuegos eternos nunca podrán limpiar a un hombre de sus pecados; solo la sangre de Cristo tiene poder de quitar y lavar nuestra maldad, y solo el Espíritu Santo puede regenerar nuestros corazones para que lo podamos amar. Por lo tanto, todos los que mueren en sus pecados seguirán siendo viles y abominables e impenitentes y aborrecedores de Dios en el infierno. (Leer Apocalipsis 9:20 y 16:8-11. Aún después de experimentar la misma ira y juicios de Dios, ellos no se arrepintieron de sus obras malas ni le dieron la gloria; continuaron maldiciendo y blasfemando a Dios).
Y peor aún, la gracia común de Dios será quitada de ellos, eliminando del ser de ellos cualquier y toda apariencia externa de bondad y hermosura. Entonces todos los santos y ángeles y criaturas creadas para la gloria de Dios verán a estos rebeldes como verdaderamente son—monstruos de iniquidad totalmente horrendos y grotescos. Como dijo un predicador, el día en que sean arrojados al infierno, toda la creación se regocijará y cantará porque el Señor por fin los ha quitado de este mundo.
Los pecadores en el infierno seguirán aborreciendo a Dios, y seguirán recibiendo el castigo justo que merecen—por toda la eternidad.

lunes, 1 de agosto de 2011

Respondiendo a los Críticos: Los Pentecostales Unicitarios


Un poco de tiempo después de escribir la entrada acerca de los pentecostales unicitarios y su negación de la Trinidad en mi blog en inglés, recibí un comentario de un pentecostal unicitario que parecía estar contrariado. Pensé que sería provechoso responder abiertamente a lo que me escribió, porque el punto de vista de tal persona representa la lógica defectuosa y razonamiento errado detrás de los que defienden esta falsa doctrina. Esta es la traducción de mi respuesta. Respondo a cada afirmación individual de la persona que me escribió (a quien yo mantendré en el anonimato). Sus comentarios están en rojo.

Él comienza diciendo:
Las escrituras que tú usaste cuando lo miraste de un punto de vista monoteísta parecen establecer una unidad [en vez de una Trinidad]. El pueblo de Dios “los judíos” creía en un Dios. Deuteronomio 6:4 Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es.

[Ante todo, nota que la persona no responde a ninguno de los argumentos que presenté en mi entrada de blog refutando la herejía del modalismo y presentando la evidencia para una Trinidad. En el mejor de los casos, lo que esta persona hace es tomar uno de los versículos que yo usé para defender mi posición, dar su propia explicación e interpretación de lo que ese versículo significa, y retarme con esa explicación. Cuando refutes las afirmaciones de un miembro de una secta con una respuesta sólida y bíblica, normalmente lo que la persona hará es ignorar por completo tus argumentos y tratar de cambiar el tema, o te presentará una respuesta preprogramada que no tiene nada que ver con lo que tú acabas de decir. Puede ser muy frustrante a veces, ya que puede sentirse como si estuvieras hablando con una pared. A los miembros de las sectas normalmente no les enseñan a reflexionar sobre asuntos importantes, sólo a repetir información.]

Bueno…primero, Deuteronomio 6:4 es usado para de alguna manera probar que Dios es sólo una persona. Sin embargo, este versículo no contradice el argumento para la Trinidad; de hecho, lo respalda. La doctrina de la Trinidad es que hay UN Dios que existe en tres Personas, y cada una de las Personas es plenamente Dios. Deuteronomio 6:4 declara que sólo hay UN Dios. No hay ninguna contradicción ahí—sólo que el pasaje no sigue a explicar en más detalle la naturaleza de Dios con respecto a Su persona. No obstante, se podría argumentar que la palabra para “uno” en hebreo es echad, lo cual denota una unidad compuesta (e.g. Gen.2:24: “dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola [echad] carne”); pero aun si no contaríamos ese argumento, muchos otros pasajes en el Antiguo Testamento si nos dan una visión de la pluralidad de Personas en la Deidad, como:

Génesis 1:26, donde Dios dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Este versículo ha dejado perplejo a los eruditos judíos por muchos siglos. Algunos han sugerido que Dios estaba usando una manera de hablar “majestuosa”, hablando en la tercera persona para referirse a Sí mismo, así como algunos reyes antiguos lo han hecho en la historia (e.g.: “Hemos decidido conceder tu petición”). Sin embargo, no hay ningún precedente para esto, ni en la historia de Israel ni en la Biblia. Otros han sugerido que Dios estaba hablando con los ángeles. Sin embargo, este argumento se deshace cuando uno se da cuenta de que el hombre no fue creado según la imagen de los ángeles, y que los ángeles no tenían ninguna parte en la creación del mundo ni del hombre (Isaías 44:24).

-Génesis 3:22: "
He aquí el hombre es como uno de Nosotros, sabiendo el bien y el mal…"

-Génesis 11:7: "Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua..."

-Isaías 6:8: "...
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?" (Nota que este pasaje combina el plural “nosotros” con el singular “enviare”).

-Salmo 45:6-7: “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros…” El pasaje claramente está hablando de Dios, y sin embargo este llama a dos Personas distintas “Dios”. Hebreos 1:8 cita este pasaje y lo aplica a Cristo.

-Salmo 110:1: "Salmo de David. Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies." Otra vez, el pasaje es citado en el Nuevo Testamento (Mat. 22:24-26) y se refiere a Jesús. David está llamando a dos diferentes Personas “Señor”.  


Juan 1:1 el verbo ("logos")
No significa Jesús, sí significa razón, una idea o palabras que se convirtieron en Jesús.


Citando la explicación de este versículo de mi previa entrada de blog acerca del Modalismo, la cual esta persona aparentemente ignoró por completo:
"Juan 1:1, que declara que el Verbo estaba con Dios y era Dios a la vez. Algunos pentecostales unicitarios afirman que este Verbo era solo una idea o pensamiento que existía en la mente del Padre. Sin embargo, el verbo estaba con Dios desde el principio (Juan 1:2), creó todas las cosas (Juan 1:3), era la vida y luz misma (Juan 1:4-5, 9), y se hizo carne y vino a su propia creación (Juan 1:10-14). Lejos de ser solo una “idea”, este pasaje claramente describe a Jesucristo como una Persona, existiendo por toda la eternidad con el Padre, otra Persona. Y no puedes estar con una persona y ser la misma persona a la vez. La explicación clara y lógica es que Jesús estaba con Dios y era Dios simultáneamente porque hay tres Personas que componen la Deidad."


Collosenses [sic] 1:16-17 sólo tiene sentido si Dios y Jesús son uno porque en Génesis la Biblia dice que en el principio “DIOS” creó los cielos y la tierra, pero en Colosenses 1:16-17, Corintios 8:6 [sic]  y Hebreos 1:2-10 dice que “JESÚS” fue el creador, entonces ellos son uno y el mismo o estás diciendo que la biblia está en error.


Nuevamente, este pentecostal unicitario me lanza un argumento monoteístico para de alguna manera tratar de probar que no hay tres Personas distintas en la Deidad. Me parece que esta persona ni siquiera sabe lo que es la doctrina de la Trinidad. Nadie jamás ha dicho que Jesús no es Dios; el argumento trinitario es que el Padre, Hijo y Espíritu Santo, aunque siendo UN SOLO Dios, son TRES Personas distintas. Además, los versículos citados arriba para tratar de respaldar el modalismo en realidad totalmente refutan la herejía del modalismo, ya que el modalismo enseña que Jesús (el Verbo y el Hijo) era sólo una mera idea en la mente del Padre antes de la fundación del mundo. ¿Cómo puede una mera idea crear el universo? Si el Hijo es el Creador de todo, entonces tiene que ser más que un concepto, tiene que ser una Persona…una Persona que existió junto con el Padre en la eternidad pasada. Y si el Hijo y el Padre existieron al mismo tiempo, esto claramente refuta la doctrina pentecostal unicitaria, que declara que dos “modos” de Dios no pueden coexistir simultáneamente.


Juan 17, Mateo 11:25, Lucas 5:16 Jesús era Dios y un hombre, como un hombre fue tentado y creció en sabiduría, se envejeció y tenía una voluntad distinta que la de Dios. En el huerto Él dijo la voluntad de Dios no mi voluntad aunque la biblia dice que Él tenía todo poder (un reino dividido caerá, la palabra de Dios no la mía) pero sin embargo el aumento de Su reino no tendrá fin. 

Esto, por supuesto, se refiere al argumento pentecostal unicitario de que Dios tenía dos diferentes voluntades, no porque el Hijo es una Persona diferente que el Padre, sino porque Dios, una Persona, se hizo carne—y la voluntad de Su carne era diferente que la voluntad de su espíritu. En otras palabras, la naturaleza humana de Dios hablaba con Su naturaleza divina. Así que en pasajes como Mateo 26:39, cuando Jesús dijo, “no sea como Yo quiero, sino como Tú”, esto sólo era el cuerpo de Jesús hablando con Dios. El cuerpo de Dios hablaba con Dios. No logro entender como esto no blasfema a Dios al convertirlo en un esquizofrénico. 


Como Dios Él sanó, perdonó los pecados, levantó a las personas de entre los muertos, etc. Sólo una pregunta Dios murió en la cruz) o un hombre sin pecado que era el tabernáculos de DIOS. [sic]  


Finalmente, el último argumento que este pentecostal unicitario presenta…y en realidad, la cereza encima de este sundae mortal y herético. Me quedo perplejo y horrorizado por la insinuación detrás de la pregunta en la última oración. ¿Esta insinuando esta persona que Cristo sólo era un “hombre sin pecado”? ¿Está negando la encarnación del Señor Jesucristo? ¿Está diciendo que Dios en realidad no se hizo hombre y habitó entre nosotros, y nosotros no vimos Su gloria (Juan 1:14)? Si quiso decir esto o no, esta es la conclusión lógica del modalismo, que enseña que Jesús sólo era la carne de Dios que hablaba con Su espíritu que estaba en un lugar diferente. El decir que Cristo no era, ni es 100% Dios y 100% hombre al mismo tiempo es anti bíblico y una herejía descarada.

Pero para responder la pregunta, esta es la falacia lógica del falso dilema (la cual da una pregunta y presenta como respuestas dos puntos de vista opuestos como las únicas opciones posibles de escoger). La respuesta es ninguno. Dios el Hijo se hizo hombre para que pueda probar la muerte por todos (Hebreos 2:9). Dios el Hijo murió en la cruz. El Padre no se hizo hombre y murió en la cruz, ni tampoco lo hizo el Espíritu Santo. Fue el Hijo…y murió físicamente. Y aunque es cierto que Él también probó la muerte espiritual por nosotros en el sentido de que murió bajo la ira y abandonó de Dios (Mat. 27:46), es claro que su “espíritu” NO podía haber muerto en el sentido de dejar de existir, ya que Dios es eterno, inmortal e infinito y por lo tanto no puede morir.

Bueno, espero que esto haya sido de bendición y edificación para todos los que lo leyeron. Que siempre contendamos “ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). 



martes, 19 de julio de 2011

LAS CRÓNICAS DE LAS SECTAS: ¿Dios Mata a las Personas?

 El tema de arriba surgió un sábado del año pasado. Después de que prediqué al aire libre, un pastor de “prosperidad” y su familia, y algunos miembros de su congregación, se nos acercaron para hablar con nosotros. Ahora, se puede decir mucho del movimiento de prosperidad y palabra de fe…espero poder analizar los puntos principales de su falsa doctrina otro día. Pero durante una discusión que tuve con la esposa del pastor y dos otras muchachas que estaban con ella, uno de los problemas principales que  parecían tener en contra de lo que yo creía, y el mensaje que acababa de predicar, era mi declaración absoluta de que Dios no sólo mata, sino también manda a las personas al infierno. Una de las muchachas se quedo horrorizada después de que les dije que Dios mata a las personas. La esposa del pastor y las muchachas me dijeron que Dios es bueno, y por lo tanto nunca mataría a nadie. Según ellas, Satanás es el único que hurta, mata y destruye. Dios sólo nos trae cosas buenas, y sólo desea bendecir a Su pueblo. La muerte es simplemente una “maldición” que traemos sobre nosotros mismos, Dios no tenía nada que ver con eso. La enfermedad, el sufrimiento y las vidas cortas son el resultado de nuestras “afirmaciones negativas”; y en cuanto al castigo futuro, nosotros nos mandamos al infierno por rechazar a Dios.
Pero, ¿qué dicen las Escrituras? ¿Es Dios tan amoroso que nunca mataría a nadie? ¿Quién nos manda al infierno, nosotros o Dios? Permitamos que el Señor nos hable a través de Su Palabra:
“Ved ahora que yo, Yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir y yo hago vivir, yo hiero y yo sano, y no hay quien pueda librar de mi mano.”
Deuteronomio 32:39
“Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a Aquel que, después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno. Sí, os digo, a este temed.”
Lucas 12:4-5

“Jehová mata, y Él da vida: Él hace descender al sepulcro, y hace subir.”
1 Samuel 2:6

Además de los versículos claros de arriba, hay muchos otros pasajes, incluyendo:

-La parábola de Lucas 12:16-21, en que Dios mata a un hombre rico

-Hechos 5:1-11, donde el Señor mata a Ananías y Safira por haber mentido

-2 Tesalonicenses 1:7-8, que dice que Cristo regresará “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo"

-Y, por supuesto, el libro de Apocalipsis, que desde principio a fin está lleno de descripciones del Señor derramando Sus juicios terribles sobre personas y sobre la tierra, y arrojando a los pecadores al fuego eterno (Véase Apoc.2:16, 22-23; 19:11-16; 14:9-11; 15:7; 20:11-15; 21:8, etc.). 

El dios del movimiento de prosperidad atrae al hombre caído porque es presentado como una figura Santa Claus que solo quiere lo bien, y que deja la salvación, la prosperidad, la enfermedad y la muerte en nuestras manos. Aparte de nuestra cooperación y nuestras afirmaciones positivas, él no puede hacer nada—ni siquiera combatir las obras de Satanás. Su dios es impotente, y la criatura humana es soberana. ¿Qué pecador depravado no quisiera eso?

No, la realidad es que el Dios de las Escrituras, como hemos visto, es un Dios omnipotente y justo que tiene la autoridad y poder de dar vida y quitarla. Y porque Él es santo y justo y bueno, tiene que dar a los pecadores culpables lo que merecen: una eternidad de Su ira en el infierno. Por lo tanto, Él manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan y acudan a Cristo, el único que tiene el poder de salvarnos de nuestros pecados y de Su ira.




lunes, 18 de julio de 2011

LETREROS EVANGELÍSTICOS: ¿Estás Listo?


Este letrero en realidad no fue invención mía. Tomé prestada la idea de un hermano de los Estados Unidos que conozco que hizo una cruz de madera y pintó sobre ella las palabras, “¿Estás Listo?”.  Después de colgar imágenes y videos de esto en su blog, muchos cristianos le imitaron, haciendo sus propias cruces y saliendo a las calles con ellas.

Me gustaría armar mi propia cruz de madera, pero por varias razones aún no he podido hacerlo. Por lo tanto la mejor alternativa, y el camino más fácil y práctico, es sólo usar un letrero con esas palabras.

Me encanta “¿Estás Listo?” porque despierta la curiosidad de las personas, abre puertas para comenzar conversaciones, y porque hace que cada individuo piense sobre la vida y la muerte y el estado de su alma. Usando este letrero, muchas veces ni tendrás que buscar a las personas; ellas vendrán a ti y te preguntarán: “¿Estoy listo para QUÉ?”

 Abajo, el hermano Alex y yo demostramos una de las maneras en que se puede usar el letrero. 







sábado, 2 de julio de 2011

LAS CRÓNICAS DE LAS SECTAS: Los Pentecostales Unicitarios Y La Trinidad



El pentecostalismo unicitario es muy común en esta ciudad, aunque aquí se conocen como los apostólicos. El movimiento pentecostal unicitario (no se debe confundir con el movimiento pentecostal dentro del cristianismo) abraza la herejía antigua del modalismo—a saber, una negación de la doctrina bíblica de la Trinidad. El modalismo mantiene que Dios no es tres Personas distintas en un Dios, sino una persona manifestada en tres diferentes modos a través de la historia. En el Antiguo Testamento Dios se manifestaba como el Padre; en la encarnación se manifestó como el Hijo; y después de la ascensión de Cristo Dios se manifestó como el Espíritu Santo. Pero el Padre, Hijo y Espíritu Santo nunca existieron simultáneamente. En otras palabras, Dios, siendo solo una persona, simplemente se puso diferentes mascaras a través de la historia. Esta herejía se originó en el tercer siglo A.D. y, tristemente, ha continuado hasta hoy en día.

La herejía modalista es tan absurda que una sencilla lectura del Nuevo Testamento revelará su error. Hay una multitud de pasajes que fácilmente refutan esta falsa enseñanza, como:

- Juan 1:1, que declara que el Verbo estaba con Dios y era Dios a la vez. Algunos pentecostales unicitarios afirman que este Verbo era solo una idea o pensamiento que existía en la mente del Padre. Sin embargo, el verbo estaba con Dios desde el principio (Juan 1:2), creó todas las cosas (Juan 1:3), era la vida y luz misma (Juan 1:4-5, 9), y se hizo carne y vino a su propia creación (Juan 1:10-14). Lejos de ser solo una “idea”, este pasaje claramente describe a Jesucristo como una Persona, existiendo por toda la eternidad con el Padre, otra Persona. Y no puedes estar con una persona y ser la misma persona a la vez. La explicación clara y lógica es que Jesús estaba con Dios y era Dios simultáneamente porque hay tres Personas que componen la Deidad.

-Colosenses 1:16-17, 1 Corintios 8:6 y Hebreos 1:2–10, que también dejan en claro que Jesús el Hijo creó el universo. Estos versículos son sumamente difíciles para los pentecostales unicitarios.

-Juan 17, Mateo 11:25, Lucas 5:16, etc., en que Cristo ora al Padre. Si Dios es solo una Persona entonces hay una gran inconsistencia en las Escrituras, ¿Pues a quién estaría orando Jesús? Para eludir este problema, los pentecostales unicitarios dicen que la humanidad de Jesús estaba orando a Su propia naturaleza divina. Aunque negarán creerlo, esencialmente están diciendo que Jesús estaba orando a Sí mismo. Sin embargo, vemos en las Escrituras que Cristo tenía una voluntad distinta a la del Padre. Esto es evidente especialmente cuando en el Huerto de Getsemaní ora: “no sea como Yo quiero, sino como Tú” (Mat.26:39; véase también: Marcos 14:36, Luc.22:42). Dichos pasajes sin duda hablan de dos Personas con dos voluntades.

Además, si Dios solo es una Persona y Jesús estaba orando al Padre, entonces dos modos de Dios eran manifestados al mismo tiempo, lo cual es imposible según los modalistas. Esta es una contradicción flagrante en su teología.  

-Mateo 3:16-17, Juan 12:28-30, Mateo 17:5, etc., que más aun reafirman el argumento de arriba, ya que el Padre en estos pasajes habla al Hijo. Nuevamente, que hay dos Personas aquí es muy claro. Mateo 3:16-17 es especialmente bueno porque nos muestra los tres miembros de la Trinidad juntos al mismo tiempo.

Cuando hablamos con apostólicos aquí, ellos raras veces nos dicen inmediatamente lo que son, usualmente sólo diciendo que son cristianos o pentecostales. Y casi nunca nos admiten directamente que son modalistas. Si uno le pregunta a un apostólico si cree en la Trinidad, éste muy probablemente responderá con una respuesta poco clara y de muchas palabras que incluirá algo como: “Yo creo en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”. Realmente tendrás que insistirles que te den una respuesta clara y directa para conseguir que ellos rotundamente nieguen que Dios sea una Trinidad. La mayoría de los apostólicos con quienes yo he hablado me han llamado “hermano” y han querido que yo les reconozca como hermanos en la fe.

Pero no sean engañados—aunque sí es posible que alguien sea un verdadero hijo de Dios y esté un poco confundido en cuanto a la doctrina de la Trinidad, normalmente cuando te encuentres con un pentecostal unicitario este no va a ser el caso. La mayoría de las veces las personas que niegan la Trinidad lo hacen porque están perdidos y no conocen a Dios. Muchos de ellos saben lo que la doctrina verdadera y bíblica de la Trinidad enseña, y la rechazan como tal, demostrando que odian y rechazan la verdad porque no tienen el Espíritu Santo, que les guía a toda verdad. Aparte de la negación de esta doctrina, la secta de los apostólicos también cree que el bautismo en agua es necesario para la salvación, y que la señal de que uno ha sido salvado es hablar en lenguas. Por lo tanto, haciéndoles preguntas acerca de la Trinidad y la salvación, será fácil discernir si uno de estos “hermanos” o “pentecostales” pertenecen a este grupo hereje o no.