sábado, 17 de septiembre de 2011

TRAMPOLINES PARA LA PREDICACIÓN: La Biblia Profetiza de los Católicos y Testigos de Jehová


Este trampolín llama mucho la atención de las personas. De hecho que después de oírlo, algunos se quedan tan asombrados que casi no pueden creer lo que se ha dicho. La razón por esta reacción se debe a la naturaleza de los pasajes usados en este trampolín: 1 Timoteo 4:1-3 y 2 Timoteo 3:5-7. Ambos pasajes son prófeticos. En los dos, el apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, habla de cosas que sucederían en los últimos tiempos (los cuales comenzaron cuando Cristo vino al mundo). Estas cosas fueron cumplidas en los días de Pablo, fueron cumplidas a lo largo de la historia de la verdadera iglesia, y claramente están siendo cumplidas hoy. Se puede decir con certeza que la venida de la Iglesia Católica Romana y de la secta de los Testigos de Jehová está en la Biblia. Si quieres saber a qué me refiero, por favor mira el video.

martes, 13 de septiembre de 2011

FOLLETOS EVANGELÍSTICOS: ¿La Luz del Mundo o Ángeles de Luz?



"La Luz del Mundo" es una secta muy conocida aquí en México, especialmente en Guadalajara, donde se encuentra la cede central, ese edificio inmenso de arriba que parece un gran pastel.

Si no has oído de ellos, el nombre oficial de esta secta es: La Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad La Luz del Mundo, A.R. 

Eusebio Joaquín-González estableció este grupo en 1926. Él afirmó haber tenido una visión en que Dios le habló y le mandó a reestablecer la "verdadera religión" en este mundo (el mismo cuento del líder de casi cada secta en la faz de la tierra). Él se cambió el nombre a Aarón (que lástima...) y afirmó ser un verdadero "apóstol" del Señor. Hoy en día su hijo Samuel es el "apóstol" encargado. Tienen millones de seguidores alrededor del mundo. Samuel y su familia tienen varias mansiones, incluyendo una en Seguin, texas llamada Silver Wolf Ranch--"El Rancho Lobo de Plata". Que nombre tan apropiado.

La idolatría de esta secta hacia Samuel es increíble. La gente literalmente lo adora, e incluso han escrito  himnos llamandóle "nuestro Rey", "nuestra salvación" y cosas aun peores.

El folleto examina las esneñanzas y prácticas de esta secta y las compara con la Biblia.

Puedes descargarlo aquí:


viernes, 9 de septiembre de 2011

¡Usa Ilustraciones!



Estaba leyendo el Evangelio de Mateo hoy, y llegué al capítulo 13, donde Jesús da la parábola del sembrador. He leído esta parábola muchas veces, pero esta vez me asombré al darme cuenta de cuán buena es esta ilustración del sembrador y las diferentes semillas. La verdad de lo que puede suceder con semillas esparcidas en un campo describe tan perfectamente la realidad de lo que sucede en el mundo espiritual cuando la semilla de la Palabra de Dios llega a los corazones de las personas. Es como si Dios haya creado todo el sistema de la agricultura sólo para que esto pueda servir de analogía para nosotros, para hacernos ver verdades espirituales.

Nosotros como seres humanos dependemos mucho de ilustraciones, analogías y comparaciones para aprender. Somos aprendedores visuales—Dios nos ha creado de esta manera.

Ahora, es verdad que Jesús hablaba en parábolas principalmente para que la mayoría de las personas que las oían no entiendan y crean. Pero para los que sí fue revelado el significado de ellas, como sus discípulos y cualquiera que simplemente lea la Biblia, se nos hace más fácil (e interesante) aprender esas verdades bíblicas cuando nos la dan en forma de una analogía. Dios en la Biblia nos habla por medio de muchas parábolas, metáforas, ilustraciones e historias reales de las cuales podemos sacar muchas lecciones importantes para nuestra edificación y corrección.

Así que, de la misma manera, cuando compartas el Evangelio con alguien o prediques al aire libre, es una buena idea usar ilustraciones que puedan ayudar a las personas entender el mensaje del Evangelio.

Una analogía que yo a menudo uso es la del tribunal. Muchos creen que Dios los perdonará de sus pecados sólo porque le piden que lo haga. Creen en un dios de amor que pasará por alto sus pecados. Por eso comparo su situación con la de un criminal delante de un juez. Lo explico de una manera semejante a esta:

Imagínate que eres un criminal culpable que está siendo juzgado por un crimen muy serio. Estás delante del juez y le dices, “Señor Juez, sé que soy culpable, pero yo creo que usted es un juez bueno, justo y amoroso, y por lo tanto me dejará ir.” ¿Realmente crees que ese juez te dejará ir libre a pesar del crimen horrible que cometiste? No, si ese juez verdaderamente es bueno y justo, probablemente te dirá: “Es verdad que soy bueno y justo, y porque soy bueno y justo me aseguraré de que la justicia sea satisfecha, y de que tú recibas lo que mereces.” Un juez justo tiene que castigar a un criminal, y es lo mismo con Dios, el Juez del universo. Todos estaremos delante de Él en el Día del Juicio, y Él en Su santidad y justicia no pasará por alto el pecado—castigará a todos aquellos que violan Sus leyes.

De esta manera, las personas se pueden dar cuenta de la justicia de Dios al enviar a pecadores y criminales culpables como nosotros al infierno de fuego. Y luego te da una oportunidad de presentarles el Evangelio, hablando de Aquél que llevó la sentencia de muerte por nuestros crímenes en la cruz. Nosotros violamos la Ley de Dios, pero Cristo pagó nuestro castigo con Su vida. La justicia divina fue satisfecha en Él cuando murió en nuestro lugar.  De esta manera Dios sigue siendo justo (ya que derramó Su ira sobre Su Hijo) y nos puede perdonar a la misma vez.

Ahí tienes una ilustración. ¡Úsala cuando compartas tu fe, y crea tus propias ilustraciones! Y si tienes una ilustración buena por favor compártela conmigo, me gustaría oírla.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

domingo, 4 de septiembre de 2011

LETREROS EVANGELÍSTICOS: Juan 14:6



Si predicas al aire libre, es una buena usar letreros con versículos de la Biblia. La Palabra de Dios es viva y eficaz y penetra el corazón del hombre. Nunca subestimes el poder de un pasaje o versículo de la Biblia. Dios puede usar sólo unas cuantas palabras de Sus Escrituras para convertir a una persona.

Escogí este versículo porque es directo y va al grano. Casi todos los que pasen por el letrero y lo lean sabrán Quién lo dijo...y se irán sabiendo que Jesús es el único camino a la salvación. 

Abajo doy una pequeña y rápida explicación del versículo y lo que significa para nosotros.


domingo, 28 de agosto de 2011

CITAS CITABLES: ¡Dispáralos al Rojo Vivo!



La siguiente cita de Spurgeon da a una persona como yo mucha consolación. Recuerden que la Biblia dice que Dios usa lo necio de este mundo para avergonzar a los sabios (1 Cor.1:26-29). Yo definitivamente me contaría con lo "necio" de este mundo...y eso es verdad incluso en el evangelismo. No tengo el don de "orador elocuente" ni tengo facilidad de palabras (especialmente con el Español, mi segundo idioma).

Pero si eres como yo, y las palabras de tu predicación son pobres y lamentables, no hay razón de preocuparse. Busca al Señor y Su poder, pídele que te ayude... ¡y luego sal a las calles y dispara balas al rojo vivo!
Si un hombre será un ganador de almas, debe haber dentro de él una intensidad de emoción así como una sinceridad de corazón. Puedes predicar las advertencias más solemnes, las amenazas más terribles, de una manera tan indiferente y descuidada que nadie será afectada por ellas en la más mínima manera; y puedes repetir las exhortaciones más afectuosas de una manera tan carente de entusiasmo que nadie será movido ni a amar ni a temer.  Opino, hermanos, que para ganar almas se necesita más de este asunto de sinceridad que en casi cualquier otra cosa. He visto y oído a algunos que eran muy pobres predicadores, que sin embargo llevaron a muchas almas al Salvador a través de la sinceridad con la cual dieron su mensaje. No había positivamente nada en sus sermones (hasta que el comerciante de víveres los usó para envolver su mantequilla con ellos), y sin embargo esos sermones débiles llevaron a muchos a Cristo. No fue tanto lo que los predicadores dijeron, sino más cómo lo dijeron, esa convicción llevada a los corazones de los oyentes. La verdad más sencilla llegó a tener tan impacto debido a la intensidad de las palabras y emoción del hombre de quién esta venía, que tuvo un efecto sorprendente. Si algún varón aquí me diera una bala de cañón, supongamos que pese cincuenta o cien libras, y me permita rodarlo por el cuarto; y otro me prestaría una bala de rifle, y un rifle con el cual la pudiera disparar, yo sé cuál sería el más eficaz de los dos. Que ningún hombre menosprecie la pequeña bala, ya que esta muy a menudo mata al pecado, y al pecador también. Así que, hermanos, no es el tamaño de las palabras que hables; es la fuerza con que las das que decide qué sucederá con esas palabras. Oí de un barco que fue disparado por el cañón de un fuerte, pero no logró hacer ningún daño hasta que el general comandante dio el orden de que calienten las balas al rojo vivo, y entonces la nave fue lanzada al fondo del mar en tres minutos. Eso es lo que debes hacer con tus sermones, dispáralos al rojo vivo; no importa si los hombres digan que eres demasiado entusiástico, e incluso fanático, dispáralos al rojo vivo, no hay nada más que sea ni la mitad de bueno para el propósito que tienes en vista. No salimos a tirar bolas de nieve los domingos, salimos a tirar balas de fuego; debemos lanzar granadas a las filas del enemigo.

¡Qué sinceridad merece nuestro tema! Tenemos que hablar de un Salvador sincero, un cielo sincero, y un infierno sincero. ¡Qué sinceros debemos ser cuando recordamos que en nuestra labor tenemos que tratar con almas que son inmortales, con el pecado que es eterno en sus efectos, con un perdón que es infinito, y con terrores y gozos que durarán para siempre! Un hombre que no es sincero cuando tiene un tema como este— ¿podría siquiera tener un corazón? ¿Se podría descubrir uno con un microscopio? Si él fuera disecado, probablemente lo único que se encontraría fuera una piedrecita, un corazón de piedra, o alguna otra sustancia igualmente incapaz de emoción. Confío que, cuando Dios nos dio corazones de carne para nosotros mismo, nos dio corazones que podían sentir por otras personas también.

Carlos Spurgeon, El Ganador de Almas