lunes, 24 de octubre de 2016

¿SOLO REINA VALERA?



Normalmente no hago lo que voy a hacer en esta entrada...pero debido a la escasez de recursos en español sobre la ciencia de la crítica textual y la historia de la transmisión de la Escritura, les quiero compartir los siguientes recursos en inglés de James White sobre dichos temas. Quiero alentar a mis hermanos que pueden leer y hablar en inglés a no solo ver estos recursos, sino también considerar seriamente la traducción de ellos a español. Urge que el mundo hispano conozca la información de abajo. 

En los Estados Unidos existen los "King James Onlyists": personas que afirman que la Biblia King James es la única confiable versión en existencia. Según ellos, Dios ha preservado su verdad por medio de esta traducción. Los defensores más extremistas de esta postura declaran que la King James es la única versión inspirada, y que todas las traducciones modernas son diabólicas y parte de una conspiración cuya meta es la corrupción y distorsión de la verdad y el avance del anticristo.

Lo que James White hace en los mensajes y videos de abajo es refutar la postura “solo King James”, dar una introducción a la crítica textual, y relatar los hechos históricos sobre los manuscritos y textos usados en las traducciones confiables que tenemos hoy.

White es director de Alpha and Omega Ministries, una organización apologética. También es un pastor y profesor (habiendo enseñado Griego, Teología Sistemática y varios temas sobre la apologética), un autor y un polemista dotado, habiendo debatido a defensores principales del catolicismo romano, Islam, testigos de Jehová, mormonismo y ateísmo, y también a críticos de la Biblia, y a otros. Incluso fue un consultante del comité de la Biblia en inglés: The New American Standard Bible

Quiero compartirles todo esto porque aquí en México me he encontrado frecuentemente con una postura similar a la de “solo King James”. Hay personas y grupos que argumentan a favor de la Reina Valera y el Textus Receptus (el texto griego en el cual el Nuevo Testamento de la RV se basa), y en contra de nuevas y buenas versiones hispanas de la Biblia como La Biblia de las Américas. La siguiente información te podrá ayudar a entender los errores y falacias promovidos por esta postura, por qué es preocupante, y las implicaciones de sostenerla.



1) Debate con un defensor de “KJV Only”:



2) La fiabilidad del Nuevo Testamento:

3) ¿Es el Códice Sinaitico una falsificación?

4) Las implicaciones de sostener la postura “KJV Only”, Primera Parte:

5) Refutación de Kent Hovind:

6) Debates de James White y más:

7) Mensajes de James White sobre la crítica textual:


8) Y finalmente, una serie de artículos que nos dan una introducción a la crítica textual. Estos no fueron escritos por White, sino por alguien de su ministerio:




SOLI DEO GLORIA.   


viernes, 8 de enero de 2016

¿EZEQUIEL 28 DESCRIBE A SATANÁS?



Ezequiel 28 es un oráculo contra el rey de Tiro, reprendiéndolo por su soberbia y describiendo proféticamente su caída. Muchos aplican los versículos 11-19 a Satanás:

11  Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo:
12  Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiro y dile: "Así dice el Señor DIOS: 'Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.
13  'En el Edén estabas, en el huerto de Dios; toda piedra preciosa era tu vestidura: el rubí, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la turquesa y la esmeralda; y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti. El día que fuiste creado fueron preparados.
14  'Tú, querubín protector de alas desplegadas, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego.
15  'Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti.
16  'A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego.
17  'Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra, te puse delante de los reyes, para que vieran en ti un ejemplo.
18  'Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
19  'Todos los que entre los pueblos te conocen están asombrados de ti; te has convertido en terrores, y ya no serás más.'"
(Citado de La Biblia de las Américas)

Nadie disputa que este pasaje describe el rey de Tiro; sin embargo, los que ven una descripción del diablo aquí argumentan que algunas de las características de esta lamentación no pueden solo estar refiriéndose a un rey humano—parecen trascender la descripción del rey y describir a un ser sobrenatural de otro tiempo en la historia. Los siguientes son algunos de los argumentos que usan:

1.   El diablo fue un ser angélico perfecto y hermoso, probablemente el más bello y majestuoso de todos los seres angélicos (v.12: “el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura”).  
2.   Tiene sentido que un ser angélico sea descrito como estando vestido de piedras preciosas y andando en medio de “piedras de fuego” (vv.13, 14), haciendo referencia al esplendor de Satanás antes de caer. 
3. El pasaje menciona que “'en el Edén estabas, en el huerto de Dios” (v.13), haciendo referencia a Satanás en Génesis 3. Además, dice el texto que estaba en el “santo monte de Dios” (v.14), en la misma presencia del Señor. 
4. Este personaje es descrito como un “querubín protector de alas desplegadas”. Esto (al parecer) es evidencia concluyente que no era un mero ser humano. 
5.  Los versículos 15-19 parecen reflejar la caída de Satanás de la perfección a la soberbia y auto exaltación. 
6. Algunos también argumentan que Satanás fue el primer músico, citando el v.13: “los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación” (RV1960). Sin embargo, este argumento depende de la traducción que uno usa. La Biblia de las Américas no respalda tal traducción del texto, ni aparentemente lo respalda el lenguaje hebreo.  [1]

Yo no encuentro estos argumentos convincentes. Veo a este pasaje como haciendo alusiones poéticas a Adán en el Huerto. En esta profecía el rey de Tiro es asemejado al primer hombre, y sus circunstancias a las circunstancias de Adán en Edén. La siguientes son la razones por las cuales creo esto:

1. Edén era el primer santuario de Dios, el primer lugar de su morada—el primer templo. Hay abundante evidencia para concluir que el tabernáculo y el templo de Israel fueron diseñados para reflejar el primer templo en Edén.  [2]  Esto explicaría la referencia de Edén en este pasaje como el “monte de Dios”, ya que probablemente, como su equivalente en Jerusalén, sentado sobre el monte de Sion (y como el templo escatológico en Ezequiel 40), Edén también estaba sobre un monte. El v.18 menciona “santuarios”, dando más evidencia de que Edén era el primer templo.

2.   Adán, como un tipo de Cristo, ejercía los papeles de profeta, sacerdote y rey. Su oficio sacerdotal es visto en este pasaje, en la descripción en el v.13 de las piedras preciosas con las cuales él es vestido. Esta es una descripción simbólica de la tarea de Adán como sumo sacerdote del Huerto. No es un coincidencia que en Éxodo 28:17-21 hay una lista de piedras preciosas casi idéntica a la lista que hallamos aquí; ese pasaje describe las piedras preciosas sobre el pectoral del juicio en el efod del sumo sacerdote de Israel.

3.  ¿Si es cierto que Adán es la figura a la cual este pasaje alude, qué hacemos con la referencia al “querubín protector”? La Septuaginta (la traducción griega del Antiguo Testamento) parece ver el ser glorioso que cayó, con el cual es comparado el rey de Tiro, como Adán. En esta versión el v.14 dice: “Desde el día en que fuiste creado, tú estabas con el querubín…” Así también lo traduce la versión Siriaca Peshitta.   [3]

4.  Según el teólogo G.K. Beale: “No solo la LXX [Septuaginta] identifica a Adán como la gloriosa figura morando en el Edén primitivo en Eze.28:14, sino que es plausible que el texto hebreo también lo hace… La metáfora en el hebreo de Ezek.28:14a, ’at-kerub mimsah hassokek (‘Tú, querubín protector de alas desplegadas’), puede ser entendida como una símil suprimida: ‘Tú eras [como] el querubín protector de alas desplegadas,’ muy similar a tales declaraciones metafóricas como ‘El SEÑOR es [como] mi pastor’ (Sal.23:1).”   [4]

5.  Beale también escribe: “Dos otras cosas señalan que esta figura en Edén es Adán: (1) se dirige al rey de Tiro a través de esta figura representativa, y sería más consonante que esta figura representativa sea humana y no angélica, ya que lo que es representado es humano; (2) Eze.28:18 dice que debido al pecado de la figura gloriosa en Edén “profanaste tus santuarios”, lo cual alude a Edén como un templo siendo profanado. El único relato que tenemos del santuario de Edén siendo contaminado por el pecado es la narración de Adán en Gén.2-3; de esa manera el rey está siendo identificado con el pecado y castigo de Adán. A la inversa, la figura de Adán es también a veces identificada con el rey de Tiro y su pecado, particularmente su pecado de exaltarse a sí mismo, queriendo ser Dios. De hecho, en Eze.28 la frase “tu corazón se ha enaltecido” (gabah libbeka) es aplicada a tanto el rey de Tiro (vv.2, 5) como a Adán (v.17), igual que la descripción de estar involucrado en el “comercio” (vv.5, 16, 18).    [5]

6.  Teólogo Craig Keener dice lo siguiente respecto a este pasaje: “Algunos han objetado que el rey no puede ser comparado con un querubín glorioso en el Edén así de sencillo. El texto lo llama querubín, y debe ser interpretado literalmente. Sin embargo, los que insisten en que todos los detalles de profecías como estas deben ser tomados literalmente no están siendo consecuentes con la manera en que interpretan otras referencias del Edén en los capítulos que le rodean. Ezequiel mismo está lleno de imágenes poéticas y gráficas, y de metáforas (comparaciones en las que a una cosa se le llama por otra sin usar “como”); una de ellas es la declaración de que faraón era un árbol en el Edén, el huerto de Dios (Eze. 31:1-18; también es un monstro marino, 29:3-5). Usando varias imágenes de la historia de la caída de Adán y Eva, las profecías de Ezequiel hablan tanto de los querubines majestuosos como de los árboles grandiosos. (¿Tal vez el árbol de la vida o el árbol del conocimiento del bien y del mal?) Quizás los que defienden la interpretación concerniente al diablo insisten en sus argumentos de que “estar en el Edén” en Ezequiel 28 se refiere al diablo, pero no así en Ezequiel 31, porque solamente pueden adecuar Ezequiel 28 dentro de su punto de vista en algún otro sentido.”  [6]

7.  Keener también agrega: “Ezequiel hace referencia a un gobernante humano que es arrogante. El rey de este pasaje se exalta a sí mismo con soberbia, y es expulsado. La expulsión se encuentra de manera más explícita en el oráculo a principios del capítulo (28:2-10). Alegaba ser un dios entronado en medio de los mares (28:2, Tiro estaba en la costa de Fenicia). Dios hace que Ezequiel se burle de este rey: Te piensas que eres más sabio que un dios (28:6), pero Dios traerá juicio sobre este rey por medio de otras naciones (28:7); ¿seguirá, entonces, fingiendo ser un dios frente a aquellos que le matarán? (28:9). Él era un ‘mortal’, no un dios, e iba a padecer una muerte violenta y terrible (28:8-10). Esta no es precisamente una descripción del diablo, el cual es un espíritu inmortal; se trata de un gobernante terrenal que decía ser un dios, quien conocería su mortalidad en el tiempo en que Dios iba a juzgar a Tiro.”   [7]


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[1] Keener, Craig. S. La Biblia en Su Contexto, 47.

[2] Véase los argumentos de G.K. Beale en The Temple and the Church’s Mission (El Templo y la Misión de la Iglesia) y A New Testament Biblical Theology (Una Teología Bíblica del Nuevo Testamento). Solo disponibles en inglés. 

[3] Beale, G.K. A New Testament Biblical Theology, 66n91.

[4] Beale, G.K. A New Testament Biblical Theology, 360-361n7.

[5] Ibid.

[6] Keener, Craig. S. La Biblia en Su Contexto, 46-47.

[7] Keener, Craig. S. La Biblia en Su Contexto, 47.



martes, 24 de noviembre de 2015

¿PODRÍA DIOS HACER UNA ROCA TAN GRANDE…? 2a PARTE



Hace un tiempo escribí un artículo tratando con la pregunta que algunos incrédulos hacen a cristianos para tratar de demostrar que el Dios de las Escrituras no puede existir. La pregunta es planteada de la siguiente manera:

“¿Podría Dios hacer una roca tan grande que ni Él la pueda levantar?”

Esta pregunta no es más que una falacia lógica. Trata de comparar al Dios eterno, infinito, inmaterial y trascendente con un objeto creado, finito, material y físico…por consiguiente la pregunta carece de sentido alguno.

También es la falacia de la “pregunta compleja”—una pregunta que comienza con suposiciones erróneas que no han sido comprobadas por la persona que hace la pregunta. Sería como preguntar a un hombre casado: “¿Ya dejaste de golpear a tu esposa?” Esta pregunta asume que uno ha estado golpeando a su esposa, aunque esto no ha sido comprobado. Por lo tanto, responder esta pregunta con tanto un “Sí” como un “No” será seguir esta suposición errónea e incriminarse a uno mismo.

Finalmente, la pregunta es una falacia en que la meta de ella es demostrar que si Dios es omnipotente (todopoderoso), Él debe ser capaz de hacer cualquier cosa. Pero al responder “No” a la pregunta de arriba, uno estará confesando que hay algo que Dios no puede hacer, y por lo tanto Él no puede ser omnipotente. El error de esto se halla en el hecho de que “omnipotencia” NO significa que Dios puede hacer absolutamente todo…significa que el poder de Dios es ilimitado e infinito y capaz de hacer toda su santa voluntad. Claramente hay cosas que Dios NO puede hacer…como pecar, cometer un error y ser ilógico. Lejos de ser una debilidad, esto es una fortaleza, ¡pues si Dios pudiera hacer estas cosas Él no sería Dios!

Para una explicación más detallada de esto, puedes leer mi artículo aquí: 



Últimamente aprendí de un apologista una manera muy ingeniosa de responder al incrédulo que nos reta con esta pregunta. La compartiré en forma de un diálogo entre un ateo y un creyente:

Ateo: Te voy a demostrar que tu dios no existe. ¿Podría tu dios hacer una roca tan grande que ni él la pueda levantar?  
Cristiano: Tu pregunta es una falacia. Es imposible y absurdo comparar a Dios con algo material. 
 Ateo: ¿Entonces la respuesta es “No”? ¿Estás diciendo que tu dios no puede hacer algo?  
Cristiano: Estoy diciendo que la pregunta es imposible de responder porque es errónea, es una falacia. Tratar de comparar lo creado, finito y material con un Dios eterno, infinito, inmaterial y trascendente es una locura.

Ateo: ¡Entonces tu dios no lo puede hacer!  
Cristiano: [Suspira profundamente] Creo que no estás entendiendo. OK… ¿Quieres que te diga lo que quieres oír? Es lógicamente imposible que un Dios todopoderoso no pueda levantar una roca.    
Ateo: ¡Entonces hay algo que tu dios no puede hacer!  
Cristiano: Sí, hay cosas que Dios no puede hacer. Por ejemplo, siendo un Dios santo y perfecto, no puede equivocarse, pecar ni contradecirse. Y siendo la fuente de la lógica, no puede hacer lo que es lógicamente imposible. Y crear una roca tan grande que no la pueda levantar es algo lógicamente imposible.  
Ateo: ¡Si tu dios no puede hacer esa roca, no es omnipotente! Si fuera omnipotente, él pudiera hacer cualquier cosa…incluso lo que es lógicamente imposible.  
Cristiano: Está bien; vamos a suponer que tienes la razón. Para que Dios sea todopoderoso, Él tiene que ser capaz de hacer cualquier cosa, incluso lo que sea lógicamente imposible. En ese caso, la respuesta a tu pregunta es “Sí”. Dios podría hacer una roca tan grande que ni Él la pueda levantar. 
 Ateo: Muy bien… ¡pero igual has perdido! Todavía hay algo que tu dios no puede hacer. No puede levantar esa roca. Por lo tanto él no es omnipotente… ¡ni puede existir! 
Cristiano: No, espera…mi Dios SÍ puede levantar esa roca. 
 Ateo: Pero acabas de decir que tu dios podría hacer una roca tan grande que NO la pueda levantar…  
Cristiano: Claro que dije eso. ¡Pero si Dios puede hacer lo que es lógicamente imposible, entonces Él SÍ puede levantar esa roca que NO puede levantar!

SOLI DEO GLORIA.


lunes, 23 de noviembre de 2015

OTROS PUEDEN, TÚ NO PUEDES

por G.D. Watson



“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”

(Mateo 16:24-25)

Si Dios te ha llamado a ser como Jesús verdaderamente en todo tu espíritu, Él te guiará a una vida de crucifixión y humillación. Pondrá sobre ti tales demandas de obediencia que no vas a poder imitar a los otros cristianos. En muchas maneras, parecerá que Él permite a otras buenas personas hacer ciertas cosas que a ti no te permite.

Otros que parecen ser muy religiosos y útiles pueden esforzarse, tirar de algunos hilos y seguir ciertos esquemas para realizar sus planes, pero tú no puedes hacer lo mismo. Si lo intentas, enfrentaras a tanto fracaso y reproche del Señor que terminarás profundamente arrepentido.

Otros pueden jactarse de sí mismos, de su trabajo, de sus éxitos, de sus escritos, pero el Espíritu Santo no te permitirá hacer ninguna de estas cosas. Si lo intentas, Él te guiará a una profunda mortificación que te hará despreciarte a ti mismo y detestar todas tus "buenas” obras.

A otros les será permitido tener éxito ganando grandes cantidades de dinero, o habiendo recibido una herencia, o viviendo lujosamente, pero Dios quizás solo supla tus necesidades de día en día, porque Él quiere que tengas algo mucho mejor que el oro: una dependencia total en Él, y en los tesoros suyos que no puedes ver.

El Señor permitirá que otros sean honrados y reconocidos mientras que tú estés escondido en la oscuridad, porque quiere producir un fruto selecto y fragante para su gloria venidera que se produce solo en la sombra.
Dios podrá permitir que otros sean grandes, pero te mantendrá pequeño. Permitirá a otros obrar por Él y recibir el merito, pero Él hará que tu trabajes duro sin saber cuánto estás haciendo. Y luego, para hacer que tu obra sea aun más preciosa, permitirá que otros reciban el mérito por la obra que has hecho; para enseñarte el mensaje de la Cruz, de la humildad, y un poco del valor de estar encubierto con su naturaleza.
El Espíritu Santo mantendrá una vigilancia estricta sobre ti, y con un amor celoso te reprenderá por tus palabras y sentimientos ociosos, o por gastar el tiempo; algo que no parece preocupar a los demás cristianos. 

Entonces, decídete y entiende que Dios es soberano e infinito y tiene todo el derecho de hacer lo que le parezca con los suyos, y que probablemente no te dé una explicación para miles de cosas que pueden confundir tu razón en sus tratos contigo.

Dios te tomará la palabra. Si te entregas totalmente para ser su esclavo, Él te envolverá en su amor celoso y permitirá que las otras personas digan y hagan muchas cosas que tú no podrás hacer o decir. Resuélvelo ahorita, para siempre; si tratarás directamente con el Espíritu Santo, Él tendrá el privilegio de amarrarte la lengua o encadenarte la mano o cerrarte los ojos en formas que los demás no son tratados. Sin embargo, conoce este gran secreto del Reino: 


Cuando estés totalmente controlado por el Dios Viviente, de tal manera que en el lugar secreto de tu corazón estés contento y gozoso por esta guardia y mantenimiento tan peculiar, personal, privado y celoso del Espíritu Santo sobre tu vida, habrás encontrado el vestíbulo del cielo, el supremo llamado de Dios.





G.D. Watson (1845-1924) Ministro y evangelista wesleyano, metodista, radicado en Los Ángeles. Sus campañas evangelísticas lo llevaron a Inglaterra, las Antillas, Nueva Zelandia, Australia, Japón y Corea. Ha escrito varios libros.

martes, 1 de septiembre de 2015

CITAS CITABLES: R.L. Dabney responde a los arminianos



Robert Lewis Dabney (1820-1898) fue un teólogo norteamericano presbiteriano. En un tratado titulado "Los Cinco Puntos del Calvinismo", él respondió a la acusación arminiana de que la doctrina de la perseverancia de los santos promueve la práctica del pecado con las siguientes palabras: 

 "Nosotros no enseñamos que alguien tenga el derecho de creerse justificado, y que por lo tanto no vendrá a condenación, basado en la proposición de “una vez en gracia siempre en gracia”, a pesar de que actualmente esté viviendo en el pecado intencional y voluntario. Esta falsedad de Satanás aborrecemos. Decimos que el hecho de que este hombre engañado pueda vivir en el pecado voluntario es la más fuerte evidencia posible de que nunca fue justificado, y nunca tuvo gracia alguna de la cual pudiera caer. Y, finalmente, ningún creyente inteligente jamás podría abusar de esta doctrina al convertirla en un pretexto para la seguridad carnal. Esta promete a los verdaderos creyentes la perseverancia en la santidad. ¿Quién, salvo un idiota, pudiera inferir de esa promesa el privilegio de comportarse impíamente?"


Puedes leer el tratado completo AQUÍ (en inglés).

lunes, 31 de agosto de 2015

¿Quién llorará por las monjas?


Hoy encontré una entrada de blog que escribí hace años, cuando me dedicaba exclusivamente a predicar el Evangelio en las calles. Nunca publiqué esta entrada, pero es algo que se necesita decir.

"Las veo casi todos los días en las calles. Hay algo de ellas que me llena de una profunda tristeza…a veces literalmente me siento como llorar. Ellas no son salvas…igual que el 99 por ciento de las personas de la ciudad. Sin embargo, cuando las veo pasar, su cabello corto y atavío religioso parecen gritar: “¡Estoy perdida!” Perdidas. En cuanto a todas las personas “normales” en las calles, al menos puedo esperar que algunos de ellos quizás sean salvos. Algunos quizás sean creyentes genuinos. Un cristiano verdaderamente regenerado quizás pase por mi lado sin que yo me dé cuenta. Pero con ellas no es así. Ves a una de ellas y ya sabes que están marcadas—marcadas para la perdición. Con otras personas quizás esto no sea tan evidente, pero con ellas es sumamente claro. Las monjas necesitan el Salvador. La mayoría de ellas se han convertido tan endurecidas, están tan adoctrinadas…es tan difícil…pero no es imposible. Nada es imposible con Dios. ¿Quién orará por ellas? ¿Quién llorará por las monjas?"

miércoles, 29 de julio de 2015

Mi Respuesta a Jesús Adrián Romero, Tercera Parte: La Autoridad Final del Creyente




Esta es la tercera y última parte de mi crítica de lo que Jesús Adrian Romero comparte en una entrada de su página titulada Humildad Teológica. Es necesario advertirles que estaré tratando aquí con una cuestión filosófica que requerirá de nuestra parte un poco más de meditación. Muchos se “desconectan” al leer de conceptos filosóficos, prefiriendo más bien leer o ver algo más “sencillo” que no requiera ejercitar tanto los músculos cerebrales. Sin embargo, lo que voy a compartir trata con algo de lo cual tenemos que tener al menos un conocimiento básico, pues tiene que ver con la Palabra de Dios, la autoridad final del cristiano. Es imprescindible que entendamos lo siguiente para estar firmemente cimentados sobre la verdad y no cometer un gravísimo error como el que Romero comete en el resto de lo que escribe. Él dice:

Por ejemplo, no tengo problemas en afirmar que la Biblia es la palabra de Dios y la autoridad final en asuntos de fe y práctica, pero si soy honesto debo reconocer que hay huecos en los argumentos a favor de esta verdad, y para aceptarla, en algún momento de mi formación espiritual tuve que tomar un paso de fe.

Esta es una declaración increíble. Quizás algunos no vean a primera vista el enorme problema con lo que Romero ha dicho. ¿Cómo puede alguien afirmar tener una autoridad final pero al mismo tiempo decir que existen “huecos a favor” de esto? Es obvio que Romero no entiende lo que es una “autoridad final”.

Podríamos definir una autoridad absoluta o final como el estándar más alto de un individuo, por el cual este mide todas las cosas. Es la regla con la cual todas las cosas son comparadas. Todos tenemos un estándar final: para los cristianos, Dios (quien es entendido por su Palabra) es el estándar final; para los evolucionistas, por ejemplo, su estándar final es el naturalismo (lo único que existe es lo natural) o el empirismo estricto (lo real y verdadero es sólo lo que puede ser observado y estudiado).

Una autoridad final es un estándar independiente que no requiere ninguna otra fuente para su autenticación…por eso se llama una autoridad final. Es decir, no podemos apelar a algo más alto o autoritativo que esa autoridad final para comprobarla. Cada autoridad final necesariamente tiene que apelarse a sí misma como la evidencia máxima de su veracidad y validez. Si pudiéramos apelar a algo más alto que nuestra autoridad final, entonces nuestra autoridad final en realidad no sería una autoridad final…esa otra cosa lo sería. Por ejemplo, si apeláramos a la evidencia histórica para comprobar que la Biblia es cierta, entonces la Biblia no sería la autoridad final, la evidencia histórica lo sería. Ahora bien, la evidencia histórica puede confirmar el hecho de que la Biblia es la verdad, pero esta nunca puede ser vista como la “prueba absoluta” de la veracidad de la Biblia. La Escritura es la verdad que procede de Dios (Juan 17:17; 2 Tim.3:16), y por lo tanto es nuestra autoridad absoluta y final de la verdad. ¿Cómo comprobamos que la Biblia realmente es la verdad? No al señalar a la arqueología, ni la historia, ni la ciencia ni la razón humana, sino al señalar a la Biblia misma.

Algunos me acusarían de cometer la falacia de “razonamiento circular”…después de todo, estoy usando la Biblia para comprobar la Biblia. Aunque confieso que mi argumento involucra cierto grado de circularidad, no es viciosamente circular, es virtuosamente circular. Un ejemplo de un argumento viciosamente circular sería: “Mi razonamiento es válido porque me parece razonable que lo es”. Tal argumento circular es erróneo porque es arbitrario—se basa en el criterio subjetivo de la persona de su propia racionalidad, y asume lo que está tratando de probar sin poder probar que lo que está asumiendo. A cambio, cuando yo argumento a favor las Escrituras siendo nuestra autoridad final y objetiva, no solo argumento circularmente para comprobarla (“la Biblia es nuestra autoridad porque dice que lo es”), sino que uso información adicional para respaldar mi conclusión. Esta información adicional confirma lo que dice la Biblia, y de hecho nos muestra que tenemos que empezar con la Biblia para poder comprobar la Biblia.  

Quizás lo que acabo de decir parezca un poco confuso. Para ayudarnos a entender esto, consideremos la lógica. Las leyes de la lógica realmente existen: ¿verdadero o falso? Cualquier respuesta que diéramos a esta pregunta comprobaría las leyes de la lógica… ¡pues necesitamos usar las leyes de la lógica para averiguar si son ciertas o no! Si no existieran no pudiéramos dar una respuesta lógica y coherente, ni qué hablar de hacer una pregunta lógica. Tenemos que asumir las leyes de la lógica para evaluarlas. Por lo tanto, el argumento a favor de la existencia de las leyes de la lógica requiere cierta circularidad—pero no solo tenemos que argumentar en un círculo (“Las leyes de la lógica son ciertas porque lo son”), podemos agregar información adicional para respaldar nuestra conclusión (“Sin ellas no podríamos responder lógicamente”). Esta información adicional nos muestra que tenemos que empezar con las leyes de la lógica para poder comprobarlas. La lógica tiene que usarse a sí misma como la evidencia más grande de su propia existencia. No es erróneo argumentar de esta manera, es necesario; sería imposible argumentar de otra manera. Las leyes de la lógica tienen que ser ciertas por la imposibilidad de lo contrario.  

De la misma manera, consideremos el siguiente argumento y pregunta—“La Biblia es la Palabra de Dios y la autoridad final en asuntos de fe y práctica: ¿verdadero o falso?” Cualquier respuesta que demos a esta pregunta solo confirmará que la Biblia es de Dios y la autoridad final. Cualquier intento de refutar la afirmación ya mencionada tendría que presuponer cosas acerca del universo que sólo podrían ser ciertas si la Biblia fuera la verdad en primer lugar. La Biblia no solamente afirma que es la Palabra de Dios y la autoridad final; también nos provee el fundamento para la lógica, la ciencia, la moralidad, la uniformidad de la naturaleza, para el hecho de que podemos confiar en nuestros sentidos, etc. Este fundamento es el Señor Dios mismo. Tenemos leyes objetivas, inmutables, absolutas, universales, e inmateriales que gobiernan el universo porque estas reflejan el carácter del Dios verdadero, inmutable, soberano, omnipresente, y espiritual. Podemos confiar que nuestro raciocinio y cinco sentidos sean válidos porque llevamos la imagen de nuestro Creador. Podemos confiar que las leyes naturales de hoy serán vigentes mañana porque nuestro Señor no cambia.

Quita a Dios y su Palabra y no tendrás razón válida alguna para decir que algo es correcto o incorrecto, verdadero o falso, moral o inmoral, lógico o ilógico, etc. Estos conceptos carecen de sentido si no hay un Dios del cual proceden. Sin esta Autoridad Final, no podemos explicar ni justificar absolutamente nada: ¿Quién dice que no podemos matar y odiar y ser egoístas? ¿Quién dice que una creencia es verdadera o falsa? ¿Cómo podemos saber con certeza que realmente existimos, y que no somos un cerebro en un laboratorio? ¿Cómo podemos justificar leyes de la lógica absolutas, inmateriales y universales...y cómo podemos tener la certeza de que podemos evaluar estas leyes correctamente? Nos quedamos solamente con opiniones subjetivas y arbitrarias, con la locura (sin una justificación para la lógica y la verdad absoluta), con la incertidumbre (no teniendo una razón para creer que mañana será como hoy, ni que en verdad existamos)…con CAOS TOTAL. De hecho, nos quedaríamos con una imposibilidad, pues un mundo sin un estándar absoluto jamás podría existir. En conclusión, es perfectamente válido argumentar que la Biblia es la Palabra de Dios y nuestra autoridad final, porque si no lo fuera, no tendría sentido investigar la certeza de esta afirmación. Incluso, cualquier intento de refutar esta afirmación sería autorefutante, ya que usaría conceptos (como la lógica) que presuponen un mundo que solo pudiera existir si la Palabra de Dios fuera cierta. Por lo tanto, podemos decir con certeza que la Biblia es la Palabra de Dios por la imposibilidad de lo contrario. Si la rechazas, eres reducido a la absurdez.

Quiero dejar claro que no estoy diciendo que debemos razonar hacia el Dios de las Escrituras (A+B+C…y por lo tanto=Dios). ¡Necesitamos presuponer el Dios de las Escrituras para poder razonar! Necesitamos comenzar con el Dios verdadero de la Biblia para que cualquier argumento tenga sentido. Como una persona dijo una vez: “Dios no es un dios hacia quien debemos razonar...el es ÉL Dios sin el cual no podríamos razonar.” Y las Escrituras son su aliento, su exhalación (2 Tim.3:16), por medio de las cuales Él se revela a sí mismo y su universo. Como tal, son nuestra autoridad final que debemos presuponer para que todo lo demás en la existencia tenga sentido.

Ahora bien, a la luz de esta explicación larga sobre la Biblia siendo nuestra autoridad absoluta, ¿pueden entender por qué la cita de arriba de Jesús Adrián Romero es tan absurda? Sería como decir: “Yo creo que las palabras existen, pero hay huecos en los argumentos a favor de esta verdad”. Esta una postura autorefutante: ¡tienes que usar palabras para tratar de poner en duda la existencia de las palabras! Y al poner en duda la autoridad de la Biblia, Romero tiene que asumir que hay un estándar de la verdad con el cual debemos comparar todas las cosas…pero ese estándar de la verdad sólo puede existir si la Palabra de Dios es cierta y la autoridad final.

Lamentablemente, su artículo va de mal en peor:

¿Cómo compruebo que los 70 traductores de la septuaginta fueron inspirados por el Espíritu Santo para traducir de la manera correcta, agregar nuevos libros o partes de algunos libros al canon del antiguo testamento?

¿Cómo compruebo que el canon de las escrituras es absolutamente correcto y que los hombres asignados a este trabajo escogieron, dirigidos por el Espíritu Santo, la lista de los libros que compondrían la Biblia? ¿Cómo compruebo que fueron inspirados por el Espíritu Santo para determinar la canonicidad de ciertos libros y la apocrificidad de otros?

¿Cómo compruebo que el canon de la Biblia protestante es el correcto cuando el mismo Martín Lutero tenía problemas con algunos libros que ahora son parte del canon bíblico, y cuestionaba que libros como el de Ester, Hebreos y Santiago, entre otros, fueran inspirados por el Espíritu Santo?


Las preguntas que Romero hace contienen errores…pero eso no es lo más importante. Aun si supongamos que todos los hechos que él ha mencionado fueran ciertos tal y como los ha descrito, sería muy fácil responder sus preguntas. ¿Cómo puede Romero comprobar con certeza todo lo que pregunta acerca de la Biblia? Lo acaba de hacer. Él continúa presuponiendo un estándar de la verdad que sólo puede existir si las Escrituras son ciertas. Además, las ciertas y verdaderas palabras de las Escrituras nos dicen que nuestro Dios soberano preservará todas sus palabras (Salmo 12:6-7; Mat.24:35; 1 Ped.1:25, etc.).


Por supuesto que he leído todos los argumentos a favor de la autoridad de la Biblia y estoy de acuerdo con ellos; las profecías cumplidas, los pergaminos que respaldan lo que tenemos escrito, las evidencias históricas y geográficas, la consistencia literaria, la sobre-vivencia de la Biblia al escrutinio de los siglos y a los constantes ataques que ha recibido, etc. Pero después de todos los argumentos, debo ser honesto y aceptar que no puedo comprobar con “absoluta certeza” que la Biblia es la palabra de Dios.


Es evidente que Romero no ha leído todos los argumentos a favor de la autoridad de la Biblia. Él no está consciente del “argumento trascendental” que he explicado en esta entrada. Pero de cualquier manera, la postura autorefutante de Romero continúa. Con cada palabra que escribe, él demuestra la veracidad de la Palabra de Dios. Incluso su afirmación de no poder comprobar con “absoluta certeza” que la Biblia es de Dios lo demuestra.


Lo interesante de esto es que aunque no pueda comprobarlo, yo, junto a la mayoría de cristianos a través de los siglos, hemos estado dispuestos a morir por esta verdad. Tenemos la absoluta certeza que la Biblia es inspirada por Dios, pero más que certeza intelectual, esta certeza se deriva de algo más personal; FE.

En mi vida he comprobado que las palabras de este libro son verdad y son vida. Sus consejos me han llevado a encontrar la llave para entrar a una vida plena y productiva.

Es mi sincero deseo que la declaración de Jesús Adrián, de que está dispuesto a morir por la verdad, realmente se convierta en una realidad. Pero antes de morir por ella, tiene que creerla, y tiene que vivir conforme a ella…algo que evidentemente no está pasando ahorita.

(Para leer mi refutación de la falsa distinción que él hace entre la “certeza intelectual” y la fe, lee la segunda parte de mi crítica).


Al final de todos los argumentos, la única “verdad” a la que nos podemos aferrar con certeza es la verdad de nuestra fe.

Esta declaración es totalmente escandalosa…y suma e inequívocamente falsa. ¿Cómo puede decir tal cosa? La horrenda necedad que ha escrito aquí nos revela su corazón (Mat.12:34)…y nos muestra el fundamento de su religión: no es LA VERDAD OBJETIVA Y PROPOSICIONAL de la Palabra de Dios, es su experiencia subjetiva de “fe”. Sus palabras revelan que él no cree que las Escrituras sean su autoridad final—él mismo se cree ser su propia autoridad final. Romero NO está construyendo sobre la Roca, sino sobre la arena de su propia fe y experiencias religiosas y emocionales (Mat.7:24-27). ¡Con razón que no conoce las Escrituras!

Una aclaración: al decir esto no estoy descartando ni menospreciando la fe personal y las experiencias subjetivas, como la de la salvación. Pero lo que sí estoy diciendo es que nuestra fe y nuestras experiencias deben ser informadas por, y comparadas con, la Palabra de Dios. Romero tiene esto totalmente al revés.


Por supuesto que no es una fe ciega, es una fe que lucha y que cuestiona.
La verdadera fe no puede existir a parte de la duda. Cuando dejamos de cuestionar dejamos de aprender y hacemos de nuestra fe algo débil, algo que los demás no pueden tomar en serio.
               
Si la verdadera fe no puede existir a parte de la duda, entonces Jesucristo no tenía fe verdadera, debido a que Él nunca dudaba ni cuestionaba la verdad. Y Dios nunca nos manda a cuestionar su Palabra; Él nos manda a creerla y obedecerla. Cuando dejamos de cuestionar hacemos de nuestra fe algo fuerte. ¿Romero no ha leído pasajes como Mateo 17:20?

Un poco de humildad teológica nos hará testigos más honestos y nos dará más credibilidad en un mundo que desesperadamente busca respuestas.

No, un poco de humildad teológica nos hará creer la Palabra de Dios, en vez de cuestionarla y decir que debemos aprender de los agnósticos. Y nos has hará ver que el mundo no “desesperadamente busca respuestas”.  Nos hará ver que “nadie busca a Dios” (Rom.3:11) y que el mundo perdido tiene tanto anhelo de conocer la verdad como el anhelo que tiene un criminal para hallar a un policía (Juan 3:19-21). Nos hará ver el gran peligro de ser un tropiezo para los que profesan ser creyentes (Lucas 17:1-2), y que tendremos que rendir cuentas ante Dios por cada palabra que salga de nuestra boca y que escribamos. Nos hará ver nuestra necesidad de estudiar las Escrituras con diligencia (2 Tim.2:15), y ver que la salud espiritual de nuestra congregación depende de nuestra propia salud espiritual y nuestra doctrina (1 Tim.4:16).


Si algo queda claro con este artículo, es que Jesús Adrian Romero desgraciadamente no cree ni obedece la Palabra de Dios, y eso le hace un testigo deshonesto. Que el Señor le tenga misericordia; yo sí estoy, y estaré, orando por él.